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Hay que hacer política
Fecha de Publicación: 08-11-2026
Por Armando Benítez-FSN-Chaco
“El hombre es un animal político por naturaleza” Aristoteles.
Cuando comienza un proceso electoral se movilizan muchas personas, por lo general lo hacen aquellas que ya están desarrollando una práctica ligada a algún partido, ahora también aparecen algunas que son llamadas outsiders, que vienen desde afuera de la política partidaria.
Como en toda actividad humana, hay todo tipo de actitudes y aspiraciones, aquellas que lo hacen por un interés genuino de ayudar a la gente y una gran gama, hasta llegar a los que solo buscan resolver sus problemas personales.
Muy pocos se plantean representar los intereses de los más necesitados, grupo compuesto por una gran mayoría de trabajadores y trabajadoras con distintos tipos de relación laboral, o desocupados sin siquiera una changa temporal.
Entre las personas que ya están en las actividades políticos partidarias, muy pocas creen que es posible hacer cambios radicales que modifiquen las actuales condiciones de vida de la gente, que se puede sí, remendar cosas, modificar las aberraciones, pero sin salirse de los marcos del sistema.
Los outsiders si plantean que es posible realizar grandes cambios y en su análisis de la realidad todo lo reducen a una muletilla “hay que terminar con los vicios de la clase política” o la casta como la definió el actual mandatario. Estos candidatos se basan en algo cierto y conocido, pero la raíz de los males es otra más profunda.
Estas personas se presentan como buenos ciudadanos que han construido su prestigio social en base a sus méritos, con exitos como profesionales o en alguna otra actividad, periodistas, actores, pastores evangélicos, empresarios etc.
Por lo general sus declamaciones son generales y basadas en los problemas que las encuestas dan como prioridades de la población, seguridad, corrupción, pobreza, pero sin ser muy explícitos en las soluciones.
Tanto los políticos tradicionales como los recién llegados desde afuera no hablan de la deuda externa, ni del saqueo a que es sometido el país y la fenomenal transferencia de ingresos desde los sectores asalariados a los más ricos de la pirámide social.Todo lo reducen a ejemplos hogareños “no podemos gastar más de los que ganamos”, “hay que vivir con lo que se tiene” “ahora hay que pagar la fiesta de fantasía a la que nos arrastraron”.
Para poner las cosas en claro hay que decir que la política es la vida misma, que una parte de ella es la representación establecida por la Constitución, esas representaciones el presidente, los senadores y diputados, los gobernadores, los intendentes y concejales hoy no reflejan lo que sucede a diario.
Hoy en el Congreso se está analizando en comisiones el proyecto de Presupuesto del año 2027, el pueblo y cada uno de los sectores interesados no tienen participación alguna, aunque en el proyecto se tendría que reflejar lo que el pueblo estuvo peleando en la calle: no extranjerización de las tierras, financiamiento a las universidades, atención a las discapacidades, escuelas técnicas, de artes, ciencias e investigación, jubilaciones dignas etc etc.
En el Presupuesto se discute de donde van a salir los fondos para las políticas públicas, ese es el nudo central. Lo que hasta ahora hizo este gobierno y los anteriores es descargar el mayor peso sobre las espaldas del pueblo trabajador.
Les han disminuido los impuestos y las contribuciones a los ricos y le han aumentado las tarifas de los servicios, los precios de los combustibles etc. a los que además le han congelado sus ingresos, a los trabajadores y jubilados. Pero además han seguido endeudando al país, mientras dicen que la producción de gas natural, de petróleo dan unas ganancias extraordinarias al igual que con la producción del agro y la ganadería.
¡Está situación es la que debería estar en el primer plano de la política! Y si los legisladores no representan las necesidades populares, el pueblo deberá seguir haciendo política en la calle. Y habrá que presionar de todas formas a los “politiqueros”, a los que creen que política son las elecciones en las que gana el que tiene más plata para tener “clientes” que consumen sus propagandas y sus promesas mentirosas y triviales.
Los argentinos no podemos permitir que nos impongan un próximo presidente que vive en Miami, como pasó con Chile y Bolivia para nombrar solo dos casos.
Qué les puede interesar el pueblo argentino a un Hadad o a un Guebel? ¿Y para qué quieren ser presidentes para ganar más plata a costa del estado? Para ellos la presidencia es una inversión, porque una campaña, dicen los que saben, cuesta más de 40 millones de dólares.
Hacer política es trabajar sin cansancio para construir un poderoso movimiento popular en el que sus referentes no piensen en su ganancia o comodidad personal, sino en el honor que significa representar a un pueblo heroico, como lo es el pueblo argentino.
Hacer política es diseñar las futuras legislaciones y planificaciones para garantizar derechos y hacer cumplir las obligaciones, basta de que los que roban al fisco sean perdonados y hasta tratados como héroes, ¡si les corresponde la cárcel que a ella vayan!
Las clases dominantes hacen política desde sus despachos, aplauden a los que les aseguran sus ganancias, en La Rural, en las cenas de hoteles lujosos donde una tarjeta para participar cuesta 100.000 dólares o más.
Cada sufrido trabajador y trabajadora puede participar, en su lugar de trabajo, con su grupo de whatsapp, con sus amigos haciendo un tiempito para juntarse y participar en el diseño de las protestas y los reclamos. La política no tiene ningún secreto, el problema es aunar los esfuerzos, conversando iremos uniendo el día y la hora y el reclamo que nos unifique a todos los sectores.
¡El pueblo no puede permitir que un presidente le tomé el pelo preguntando cómo comen y beben si la plata se les acaba el día 20 del mes! ¡Va llegando la hora de decir basta!