• Lo que pone al descubierto la inundación

    El mayor problema que queda al descubierto con las inundaciones es la depredación a que es sometida la naturaleza por el extractivismo salvaje del modelo capitalista de producción.

Fecha de Publicación: 23-10-2026

Por Armando Benítez-FSN-Chaco

“Apuráte, José, que ya está viniendo
la creciente otra vez y no sé porqué
esta vuelta las aguas me dan más miedo…”Teresa Parodi

Como ocurre cada 10 años, más o menos el río Paraná crece y sus aguas se distribuyen por riachos, arroyitos y humedales. Con las grandes represas se controlan los volúmenes, de alguna manera quien se inunda y quién no.

Dicen los que saben, que debido al calentamiento de las aguas a nivel mundial, los fenómenos como el Niño son más intensos y extendidos, por lo que llueve más y en mayor cantidad, por lo que las represas deben dejar pasar mayores volúmenes de agua.

En el territorio del Gran Resistencia existen muchos asentamientos en áreas inundables, no son todos pobres, hay algunos que pretenden imitar a Nordelta en menor escala.

El agua pone al descubierto que el acceso a la tierra  para construir la casita propia es casi imposible para muchos, las pocas ofertas son muy caras, así es como los pobres recurren al mercado informal de tierras públicas ocupadas o directamente se juegan y construyen sus casillas en el lecho seco de una laguna o  fuera de los terraplenes de defensa.

En el Gran Resistencia  un puñado de inmobiliarias son las que manejan los precios de los terrenos y de los alquileres. Esto, dicen, que ocurre en todo el país, también en Madrid, Berlín y otras grandes urbes. Hay concentración de tierras e inmuebles en pocas manos, y varias de esas manos son de los tristemente célebres “fondos de inversión”.

El agua además pone al descubierto que la ciudad capital y sus localidades circundantes no tienen planificación urbana, pero parece que por esas casualidades que nadie comprende, en el sur se asientan los más pobres y los ricos en el norte. Por supuesto que hay pequeños bolsones de pobreza entre barrios opulentos y uno que otro barrio privado en zona de pobres.

Como en el sistema capitalista los ricos siempre necesitan empleados que los sirvan y cuiden. Esas mujeres que tienen trabajo en los barrios privados al igual que los jardineros, personal de vigilancia y otros, tratan de vivir lo más cerca posible de sus lugares de trabajo. Así es como surgen los asentamientos en tierras inundables, por necesidad.

 

Con las inundaciones por lo general los ejecutivos tanto municipales como provinciales son autorizados a realizar gastos de emergencia con los que los proveedores de los estados hacen buenos negocios.

Para los pobres no hay políticas de tierras ni de viviendas, este gobierno si les brinda todas las facilidades a los multimillonarios del mundo, para que compren las tierras que quieran y no ya a nombre de testaferros como lo vienen haciendo hasta ahora, sino directamente a su nombre o el de sus empresas.

Las inundaciones en el Chaco y la región, siempre significan grandes pérdidas para el pueblo, muchas empresas no pueden trabajar y los trabajadores no tienen acceso a ellas o deben quedarse en sus casas (aún inundadas con un metro o más de agua) para cuidarlas de los ladrones, que en horas de la noche con canoas salen en busca de su botín.

La miseria no tiene moral, el individualismo lleva a eso y en estas circunstancias es cuanto más se da la lucha entre la solidaridad y el egoísmo.

El mayor problema que queda al descubierto con las inundaciones es la depredación a que es sometida la naturaleza por el extractivismo salvaje del modelo capitalista de producción. Destruye selvas y bosques y a esa tierra arrasada la envenenan para que sólo crezcan en ellas las plantas que son fertilizadas por agrotóxicos que envenenan las aguas.

Generan llanuras artificiales por las que se escurren las aguas envenenadas que terminarán en los ríos y mares. La tierra pierde reparos ante el sol y así sube la temperatura que recalentarán las aguas y le darán nuevas particularidades a los fenómenos como el tan mentado Niño.

El pueblo argentino es consciente de que su soberanía sobre el espacio vital se perderá si ganan las poderosas elites a las que no les importa la Humanidad. Ya lo ha demostrado en las calles, ahora falta construir una herramienta política confiable y  eficaz para plantear nuevas políticas.

Políticas sobre el uso del suelo y las urbanizaciones, entre otras tantas que deberán llevarse adelante para proteger nuestras montañas, llanuras, bosques, ríos y mares, en fin, nuestro hábitat, nuestra casa como la llaman los pueblos ancestrales.