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La internacionalización del “terrorismo de izquierda”
Fecha de Publicación: 21-10-2026
Por Koly Bader-FSN-Tucumán
Según voceros del Departamento de Estado Estados Unidos y Alemania preparan para noviembre una segunda reunión sobre el llamado “terrorismo político de extrema izquierda”; al 18 de octubre no se había difundido públicamente una fecha precisa. La iniciativa prolonga la ministerial celebrada en Washington el 16 de julio, presentada oficialmente como base de una acción coordinada en inteligencia, policía, fronteras y finanzas.
El dato central no es solamente que habrá otra cumbre. Es el intento de internacionalizar una definición de amenaza construida alrededor de una identidad ideológica. Esa operación merece escrutinio porque las herramientas antiterroristas —vigilancia, intercambio de datos, congelamiento de activos, restricciones migratorias y persecución penal agravada— fueron diseñadas para situaciones excepcionales. Cuando la excepción se formula con términos elásticos, el límite entre prevenir violencia y disciplinar disenso puede volverse peligrosamente borroso.
Con las nuevas tecnologías el control y la inteligencia militar se volvió global. Esto significa que desde los países centrales se puede ejercer control sobre todo el planeta. Es el proyecto del anglo sionismo.
La primera Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político fue convocada por Marco Rubio en Washington. El Departamento de Estado sostuvo que reunió a socios de América, Europa y Asia para ampliar la coordinación, el intercambio de información y la cooperación policial frente a una supuesta amenaza transnacional de extrema izquierda. Su agenda incluyó ataques contra personas, autoridades, empresas e infraestructura crítica.
Washington acompañó ese diagnóstico con cifras propias: atribuyó a actores de extrema izquierda el 63 % de los ataques o complots antigubernamentales registrados en Estados Unidos en 2025 y tres de las cuatro muertes de esa categoría. También citó 21 ataques de izquierda o anarquistas en la Unión Europea durante 2024, frente a 24 yihadistas. La administración ya había designado a cuatro organizaciones europeas como terroristas y ofrecido recompensas de hasta diez millones de dólares por información sobre sus redes financieras.
La próxima cita en Alemania tiene un respaldo documental independiente, aunque todavía incompleto. Una pregunta parlamentaria de Die Linke (Partido de izquierda de Alemania) registró que Rubio había anunciado un nuevo taller con “socios en Alemania” y preguntó al gobierno federal por los preparativos de un encuentro durante el otoño boreal. La respuesta oficial alemana confirmó la participación de un alto funcionario del Ministerio del Interior en la reunión de julio. La precisión de que el encuentro será en noviembre y estará coorganizado por ambos países proviene, por ahora, de una respuesta de voceros estadounidenses a consultas periodísticas.
Argentina: alineamiento y opacidad
Argentina tuvo una representación de alto nivel en Washington: el canciller Pablo Quirno y el segundo de la SIDE, José Lago Rodríguez. Quirno fue orador durante el almuerzo y describió el problema como un enemigo sin fronteras que exige cooperación e intercambio de inteligencia. La presencia simultánea de la diplomacia y del aparato de inteligencia mostró que Buenos Aires no asistió como observador pasivo, sino como socio político de la iniciativa.
El problema democrático aparece en la falta de información pública. De acuerdo con la reconstrucción periodística, Cancillería no difundió el discurso de Quirno y la SIDE consideró clasificada la documentación sobre la cumbre. Esa reserva impide conocer qué definiciones, datos o compromisos asumió el país. En asuntos que pueden afectar libertades políticas y cooperación de inteligencia, el secreto no debería sustituir al control parlamentario ni a reglas públicas de rendición de cuentas.
El Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 7 (NSPM-7, por sus siglas en inglés), titulado “Contrarrestar el terrorismo doméstico y la violencia política organizada”, convirtió esa ambigüedad en política interna estadounidense. La American Civil Liberties Union (ACLU), una organización estadounidense dedicada a la defensa de los derechos y las libertades civiles, advierte que el texto dirige investigaciones hacia organizaciones civiles, activistas y donantes mediante categorías vagas. La propia ACLU subraya un límite jurídico básico: el memorando no crea nuevos delitos ni un régimen legal para designar “organizaciones terroristas domésticas”; las libertades de expresión y asociación.
El riesgo aumenta al proyectar el esquema hacia el exterior. Una designación extranjera puede activar bloqueos de activos, prohibiciones de apoyo material, denegación de visas y cooperación de inteligencia. Si los gobiernos intercambian datos sobre personas por su ideología, contactos o participación en protestas, la sospecha puede viajar más rápido que las garantías judiciales. El efecto inhibidor no requiere una condena: basta la posibilidad de vigilancia, listas, restricciones financieras o procesos penales agravados.
También preocupa la selectividad. La estrategia estadounidense de 2026 coloca entre sus principales amenazas a extremistas violentos de izquierda, anarquistas y antifascistas, mientras críticos especializados señalan la ausencia de un tratamiento equivalente del extremismo de derecha y supremacista blanco. El problema no es prestar atención a una amenaza emergente, sino construir una doctrina asimétrica en la que el color político determine la prioridad y el lenguaje moral reemplace al análisis empírico.
La comparación con el Plan Cóndor funciona como advertencia histórica, no como descripción probada de una estructura equivalente. Aún no hay evidencia pública de un sistema regional de secuestros, torturas y desapariciones como el coordinado por las dictaduras sudamericanas. Presentarlo como un hecho consumado debilitaría la crítica.
Sin embargo, el paralelismo no es arbitrario. Rubio evocó a Montoneros, Tupamaros y otras guerrillas de la Guerra Fría, propuso reconstruir una arquitectura internacional de inteligencia y destacó el intercambio de información y la acción policial coordinada. En América Latina, donde la doctrina del “enemigo interno” justificó terrorismo de Estado, esa combinación exige salvaguardas reforzadas. La memoria histórica no prueba repetición; obliga a prevenirla.
Para Argentina, la cuestión es especialmente delicada. El involucramiento directo de la SIDE, la reserva sobre lo discutido y la adhesión del gobierno de Javier Milei a una retórica que vincula “izquierda radical” con terrorismo amplían el riesgo de confundir oposición, protesta y violencia. Combatir delitos no habilita a tratar corrientes políticas enteras como comunidades sospechosas. ( consultar El Departamento de Estado de EEUU maneja la seguridad del país)
La señal disponible es inquietante: la administración estadounidense ha combinado datos reales con generalizaciones históricas, lenguaje de cruzada y herramientas excepcionales; Argentina se ha alineado sin explicar públicamente los compromisos asumidos. Antes de ampliar esa arquitectura, los gobiernos deben demostrar que persiguen actos violentos y no identidades políticas. En democracia, la seguridad no se defiende debilitando el pluralismo que pretende proteger.
Por qué Alemania
Alemania inició un cambio de paradigma: pretende convertir a la Bundeswehr en la fuerza convencional más fuerte de Europa para 2039, dentro de la OTAN y no como proyecto autónomo. La estrategia responde principalmente a la amenaza rusa, la guerra en Ucrania y la expansión de amenazas híbridas. Su éxito dependerá tanto del crecimiento militar como de una inteligencia más integrada, rápida y orientada a anticipar sabotaje, espionaje, ciberataques y desinformación.
Por primera vez desde la segunda guerra mundial Alemania asoma con un proyecto militarista que implicó hasta ahora la transferencia de fondos de lo social a lo militar, una estrecha relación con Israel y el sionismo a partir de la reconversión de la industria automotriz en fábricas de armamento y todo bajo el pretexto de la “amenaza rusa”
(consultar Volkswagen y la obscenidad de la memoria convertida en negocio militar)
La nueva estrategia
- Meta política y militar:asumir mayor responsabilidad por la defensa europea y construir, hacia 2039, la fuerza convencional más fuerte del continente.
- Marco aliado:la planificación se integra en la OTAN y combina sus objetivos de capacidades con prioridades nacionales.
- Crecimiento de personal:el objetivo anunciado es pasar de unos 186.000 a 260.000 militares activos para 2035 y elevar los reservistas de alrededor de 70.000 a 200.000 para 2033.
- Prioridades operativas:defensa aérea, armas de precisión de largo alcance, preparación para conflictos de alta intensidad y sostenimiento prolongado.
- Ventaja tecnológica:mayor uso de inteligencia artificial, sistemas no tripulados, robótica, computación cuántica y tecnologías de producción más rápida y económica.
- Financiación:la flexibilización del freno constitucional a la deuda permite ampliar de forma sustancial el gasto en defensa y seguridad.
El giro traslada a Alemania desde una política centrada en la contención presupuestaria y las misiones exteriores limitadas hacia la disuasión y la defensa territorial y colectiva. La amenaza se concibe como multidimensional: un adversario puede combinar presión militar, espionaje, operaciones cibernéticas, sabotaje y manipulación informativa, borrando la separación tradicional entre seguridad interior y exterior.
Es un proyecto militarista que además involucra a toda Europa aunque con diferencias nacionales (Consultar Europa: Menos gasto social y locura guerrerista)
Implicancias para los servicios de inteligencia
- Más alerta estratégica:el BND deberá reforzar el seguimiento de Rusia, sus capacidades militares, su industria de defensa y sus intenciones respecto de la OTAN.
- Mayor contrainteligencia militar:el MAD afrontará más riesgos de infiltración, captación de personal, robo tecnológico y filtración de planes a medida que crezcan las fuerzas, las reservas y las adquisiciones.
- Protección interior:el BfV tendrá un papel mayor frente al espionaje, extremismo, influencia extranjera, desinformación y amenazas contra infraestructura crítica dentro de Alemania.
- Integración civil-militar:será necesario compartir información con mayor rapidez entre BND, BfV, MAD, policía, organismos cibernéticos, Bundeswehr y socios de la OTAN y la UE.
- Inteligencia tecnológica:aumentará la demanda de capacidades en ciberinteligencia, análisis de datos, inteligencia geoespacial, fuentes abiertas y evaluación de tecnologías de doble uso.
- Apoyo a la movilización:la inteligencia deberá proteger cadenas logísticas, transporte, energía, comunicaciones e industria militar, además de detectar preparativos hostiles antes de una crisis abierta.
Siglas utilizadas
- OTAN:Organización del Tratado del Atlántico Norte.
- BND:Servicio Federal de Inteligencia de Alemania (Bundesnachrichtendienst).
- MAD:Servicio de Contrainteligencia Militar de Alemania (Militärischer Abschirmdienst).
- BfV:Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Alemania (Bundesamt für Verfassungsschutz).
- UE:Unión Europea.
Fuentes
Este artículo fue elaborado con información disponible hasta el 18 de octubre de 2026. Se contrastaron documentos oficiales del Departamento de Estado, el Bundestag y Europol; un estudio metodológico del Center for Strategic and International Studies; análisis jurídicos de la American Civil Liberties Union; y coberturas periodísticas sobre la participación argentina y la próxima reunión. Donde la información procede de voceros o reconstrucciones periodísticas y no de una convocatoria pública, se lo indica expresamente.
- Departamento de Estado de Estados Unidos, hoja informativa y portal de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, julio de 2026.
- Bundestag, pregunta parlamentaria 21/8201 y comunicación sobre la respuesta 21/8458, septiembre-octubre de 2026.
- Europol, EU Terrorism Situation and Trend Report 2025, datos correspondientes a 2024.
- Daniel Byman y Riley McCabe, CSIS, Left-Wing Terrorism and Political Violence in the United States: What the Data Tells Us, septiembre de 2025.
- American Civil Liberties Union, análisis de NSPM-7, octubre de 2025.
- Luciana Bertoia, Página/12, reconstrucción sobre la cumbre prevista en Alemania y la participación argentina.
- Infobae y otros medios, cobertura de la reunión de Washington y declaraciones de Pablo Quirno, julio de 2026.