• ¿Abya Yala o América Latina? Parte 1

Fecha de Publicación: 14-10-2026

Un cruce de diversidad cultural y racial

Por: Juan Maya-Colaboración

No se tiene muchas veces clara idea de la diversidad de culturas que atraviesan la  identidad latinoamericana. Esto mismo que escribo es apenas un intento provisorio  y limitado de entender y pensar de manera individual pero abierta a nuevas miradas para integrarlas. Comenzando por la ”justificación” geopolítica-histórica que determinó que  llamemos a este continente como “América”, término al que se la agrega la  palabra “Latina” con la idea de establecer nuestra raíz de ese origen. Lo mismo ocurre cuando decimos “Latinoamérica”. En ambos casos decir “América Latina” o  “Latinoamérica” ya implica una toma de posición del sujeto que la dice. Y ese posicionamiento es claramente eurocéntrico en igual medida que el llamado  “indigenismo” que pretende hacernos regresar a los Incas o los Aztecas de hace 500 años atrás. Entiendo que una y otra posición es lo nos hace “híbridos”, estériles. Por el contrario pensar nuestra identidad como el fruto de una “fusión” de culturas es lo que nos hará fértiles y únicos frente a la inevitable globalización y el imparable desarrollo y avance de la ciencia y la tecnología del siglo XXI. Cuando hablamos de “cultura” americana o latinoamericana nos referimos a la multiplicidad de culturas que a la vez la con-forman, es decir integran, enriquecen  y se amalgaman a esta cultura, valga la redundancia para tratar de explicar esto. A la mano tenemos dos opciones, una la ofreció el filósofo y antropólogo argentino, Günter Rodolfo Kusch, que hace suya la frase de José Martí, y se refería al continente como “Nuestra  América” o “Abya Yala”, la denominación que hacen diversos pueblos indígenas. La cultura indígena “kuna” sostiene que han habido cuatro etapas históricas en la tierra, y a  cada etapa corresponde un nombre distinto de la tierra conocida mucho después como América: Kualagum Yala, Tagargun Yala, Tinya Yala, Abya Yala. Éste último nombre significa: territorio salvado, y en sentido extenso también puede significar “tierra madura, tierra de sangre”. Así esta tierra se llama “Abya Yala”, que se compone de “Abe”, que quiere decir “sangre”, y “Ala”, que es como un espacio, un territorio, que viene de la Madre Grande.

 

UN POCO DE HISTORIA ANTIGUA PARA ENTENDER EL PRESENTE

Por ejemplo, Egipto antiguo, es decir más de 5 mil años atrás, se caracterizó por ser una civilización que integró pueblos diversos que habitaban la ribera del río Nilo y la Mesopotamia. En algún sentido se puede decir que Egipto fue un universo pluricultural. Para el pensador egipcio Samir Amin, Egipto fue el primer Estado organizado, al contrario de lo que se suele pensar que el estado nació con la burguesía europea. En efecto, lo que surge en Europa es el estado burgués pero el estado como un modo de organización y control territorial ya existía.  Culturas hubieron y hay muchas, algunas más desarrolladas o más importantes que otras. Acá, no se sabe bien que se quiere decir cuando se habla de culturas “indígenas” y al mismo tiempo se habla de “interculturalidad”. Es que ambas formas de exposición están atravesadas por un enfoque eurocéntrico. Una para, supuestamente defender a los pueblos nativos anteriores a la conquista, otra, la mirada más evidentemente europea pero no menos que la primera, para sostener la primacía de la conquista y la colonización europea. Ese esquema de exposición es como un velo que no permite ver correctamente el problema, se hace necesario correrlo para intentar una mirada más profunda y sin preconceptos ideológicos.

 

HEGEL Y NUESTRO ENFOQUE EUROCÉNTRICO

Para Hegel, la América que él tiene delante no es ya la creada por los pueblos nativos anteriores a la conquista europea, estamos hablando de 1830 aproximadamente, ya se habían producido  la mayoría de las independencias en este continente y también estaba en plena marcha la Revolución Industrial en Europa. El triunfo de ese proceso que desató todas las energías capitalistas le hace ver o creer a Hegel que Europa está en el centro del mundo. Hegel desconoce a Moctezuma y a Cuauhtémoc y a los aztecas, los mayas, los incas, entre otras culturas nativas de estas tierras. Pero, además, no quiere saber nada de Bolívar, San Martín u O'Higgins, sus contemporáneos. Una mirada parecida tendría también Carlos Marx sobre

América.  Lo notable es verificar en Hegel una ignorancia extensísima sobre nuestro continente, "Nuestra América", Abya Yala, cuando él proclama que lo americano no forma parte de la historia  universal corta de un tajo las relaciones que han podido existir entre los dos hemisferios a partir de la penetración europea que comienza en cuanto Colón abre el camino en 1492, fecha que históricamente da comienzo a la modernidad, según la interpretación de diversas fuentes e historiadores.