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Lula y las elecciones
Fecha de Publicación: 11-10-2026
Por Enrique Box
Un error extendido en los argentinos que evalúan la política de Brasil, es creer que se trata sencillamente de un país que está "aquí al lado" donde se habla un idioma muy parecido.
Pero Brasil tiene razones antropológicas que justifican una idiosincrasia muy diferente, además de reglas de formalidad, ética y comportamiento interpersonal, propias.
La punta del ovillo podría estar en nuestros disímiles procesos de independencia. Las Provincias del Sur llegaron con muchísimo derramamiento de sangre en un derrotero de batallas infernales.
En Brasil, el emperador portugués Don Pedro 1° abdicó en Portugal y declaró la independencia do "Imperio do Brasil". Un poco más tarde, su hijo Don Pedro 2°, instauró la República. No sin mártires, no sin luchas internas (Bahía, Pará y la Cisplatina) pero nada que se pueda comparar.
Brasil se construyó monolíticamente brasilero. Argentina como “crisol de razas” que no solo no consiguió amalgamar, sino que además importó las neurosis y rivalidades europeas centenarias, que llovieron por las pampas para “fare la América e voltar”.
Los brasileros no piensan en irse. Y los que se van, solo piensan en “voltar”.
Merced a estos parámetros y en términos generales, me atrevo a decir que los argentinos se tornaron de temperamento restrictivo y los brasileros, propositivos.
En contraposición, el pueblo brasilero siempre ha estado al margen de las grandes decisiones nacionales. Inconsulto y para nada considerado, tuvo un sustrato fértil para su folclórica y escasa politización.
De los sótanos del hambre que sepulta cuerpos, esperanzas y futuro, apareció Lula. Apareció en el país donde morían trescientos niños por día por enfermedades relacionadas con el hambre.
Lula, el amigo de Lech Wałęsa, que repartía volantes con *Franco Montoro* a la salida de las fábricas, despertando desconfianzas en Leonel Brizola y en la entonces electoralmente insipiente izquierda brasilera.
Lula no se reconoce de "izquierda" pero ha conquistado para el pueblo brasilero, un estándar que Michelle Bachelet ni Gabriel Boric consiguieron para el pueblo chileno, por citar un ejemplo.
Mejor un demócrata auténtico, que un izquierdoide berreta.
Pero en tiempos en que la única verdad es el relato virtual, los hechos concretos no son suficientes.
Lula no consiguió ganar en primera vuelta, pero tampoco Bolsonaro “versión remix” (Con el endoso de la candidatura del padre presidiario al hijo enchastrado de crimen y corrupción). Si Bolsonaro hijo hubiera ganado, sería presidente. Lo que hubo fue un empate técnico, pero curiosamente la izquierda repite el relato de “ganó bolsonaro”, haciendo concesiones cognitivas incomprensibles.
El gobierno de Lula ostenta:
Superávit comercial.
Crecimiento continuo del PIB.
Inflación bajo control.
¡Hambre cero!
Recuperación de poder de compra en el mercado interno.
El índice Bovespa acumuló una ganancia de 34% en 2025, superando por primera vez los 160,000 puntos; al mismo tiempo, el real brasileño registró su mayor apreciación frente al dólar en nueve años.
Muy bajo “riesgo país”.
Envidiable récord de inversiones.
Un índice de desocupación recuperado brillantemente; la tasa de desempleo continúa descendiendo, alcanzando 5.6% en el trimestre finalizado en mayo de 2026, el mejor nivel para ese período desde 2012. El desempleo ya había caído a 5.8% a principios de año.
El ingreso promedio real de los trabajadores alcanzó su nivel más alto registrado, elevándose de 3,198 reales a 3,507 reales, con una reducción significativa de la pobreza.
La proporción de la población perteneciente a la clase media alcanzó 61%.
Fuerte recuperación de la inversión* *a través del "Nuevo PAC" y el plan "Nueva Industria Brasil".
Atracción de inversión real extranjera (No préstamos para endeudamiento) en 2025, Brasil atrajo 77.7 mil millones de dólares en inversión extranjera directa, la mayor cantidad en siete años, consolidándose como el segundo destino de inversión extranjera más atractivo
(Datos de estadísticas internacionales)
¿Por qué con semejante escenario, Lula no consiguió ganar en primera vuelta, frente al riesgo de que regrese la debacle del gobierno de Bolsonaro padre?
Pero si bien Lula está en empate técnico con Bolsonaro remix, en senadores y diputados pierde lastimosamente ¿Cuál es el fenómeno? ¿Por qué el pueblo lo vota, pero le juega esquizofrénicamente en contra, complicándole la gobernabilidad en caso de que gane? (Como ocurre actualmente con el “Centrão” como mercado de transacciones, no de ideologías.)
¿Será porque Lula ha sabido ganarse la confianza del pueblo, pero el PT no?
¿Será porque el pueblo reconoce su capacidad, pero principalmente una sensibilidad y humildad de la que carece un partido que se ha tornado hermético, en el que la juventud no encuentra respuestas a sus legítimas y necesarias aspiraciones políticas?
¿O será también que por alguna condición inexplicable, el PT abdica de la comunicación regalándole al poder, ¿el control de la retórica? (Arte y la técnica de usar el lenguaje de manera clara, elegante y efectiva para persuadir, convencer, conmover o condicionar a un público)
¿Cómo es posible que los evangélicos tengan la emisora de TV Red Record y cientos de radios… y el PT y/o el Movimiento de los Sin Tierra, nada?
¿No creen que el pueblo pueda ser manipulado por los grandes medios? Entonces no creen en el efecto placebo. Caramba… pero ese efecto funciona y más de lo que muchos gustarían.
Se dice que siete repeticiones equivalen a un convencimiento (Efecto de ilusión de verdad). Se sabe que un convencimiento sin conocimiento lleva al fanatismo. Es heurístico, pero tiene confirmación experimental.
Esta “sospechosa inocencia” de abdicar de la comunicación, es una mueca continental, del Río Bravo hacia el sur. Y le digo “Sospechosa inocencia” porque no creo que no se hayan dado cuenta de algo tan evidente.
Ahora se juega no solo el destino de Brasil, también el del continente; y ya sabemos que los omisos nunca se hacen responsables. Guardo la esperanza de que hay agua, músculo y cerebro para evitar el incendio, pero al alerta no hay que dejar de darlo.
Paciencia, soy Enrique Box, el Dr. Ovejo Negro
(Especialista en lo que no tiene ni idea)
PD: Pero si prefieren, échenle la culpa al pueblo, es más cómodo pegarle al más débil.