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Golpismo y golpistas
Fecha de Publicación: 04-10-2026
Por Francisco Ramos-FSN-CABA
¡Parece que presentar en diputados el Juicio político del Poder Ejecutivo es un intento de golpe de Estado! Según el estadista mesiánico del presidente más sionista de la historia... Pero, ¿quién fue que se auto proclamó “un topo dentro del Estado para destruirlo”?
En el siglo pasado, golpistas fueron los grupos económicos poderosos que, junto a las Juntas militares, voltearon repetidamente gobiernos democráticos para acceder e implantar modelos economicos afines para sus negocios privados, usando las estructuras del Estado Nacional para tales fines.
Tras la caída de la última y genocida Dictadura empresario militar, la democracia de la derrota surgida desde 1983, Nunca Más permitió el consenso social para dictaduras por la fuerza.
Pero en nuestra historia argentina, también el pueblo marcó mojones de protagonismo y rebelión, en los últimos tiempos, para cambiar el destino pensado por los sectores dominantes.
Así un 17 de octubre de 1945 fue uno de ellos, para rescatar el desplazamiento del Líder de los trabajadores; en el '69, las distintas rebeliones populares en varias provincias que terminaron con la Dictadura de Onganía; y a comienzos del nuevo siglo, el pueblo argentino obligó la renuncia de 5 presidentes, a fines del 2001 en aquellas jornadas callejeras en que el gobierno asesino de De La Rua dejó un tendal de 39 muertos. Entonces, ¿quién puede hablar, en estos casos, de un pueblo golpista? Si justamente, somos el pueblo, las víctimas históricas de ese gorilaje golpista de todo pelaje.
En estos tiempos de ausencia de dictaduras tradicionales, podemos afirmar con toda autoridad militante que, golpista es golpear al Estado (desde adentro) y descuartizarlo con una motosierra; no lo es, llamar a movilizarnos para evitar tanto desastre, o preparar en los próximos dias, ¡una Campaña Nacional por el Juicio político y destitución de la Corte Suprema y el gobierno vende Patria!
La acción organizada del pueblo nunca puede considerarse golpista, porque el golpismo siempre viene de la mano de los sectores empresarios y financieros que no se benefician directamente con las medidas de los gobiernos que no manejan 100%.
El problema es que, el enemigo, en este siglo, ha sofisticado sus métodos de dominación al punto de meter dos presidentes (Macri y Milei) con el voto de la población, reventando la cabeza de los ciudadanos con un individualismo extremo, por las limitaciones del llamado progresismo que no fue a fondo contra la oligarquía, y por si no alcanzara, tienen la tecnología para inclinar la balanza a favor de los mismos modelos que otrora se imponían por la fuerza, a través de los golpes de Estado.
El régimen libertario, que ya va por su tercer año, tiene fecha de vencimiento, dependerá de nosotros, el pueblo, que siga destruyendo la Patria y termine mansamente su mandato, o por el contrario que se vaya antes, con dos escenarios posibles; o los "mercados" del círculo rojo le imponen un cambio de cara para que nada cambie, o la movilización popular avanza y presiona hasta lograr su renuncia y de la Vice, para dar lugar a elecciones anticipadas. Cuestión que muchos seudo opositores con cabeza de urna no tienen en sus planes, porque sólo piensan la política en función de cargos, listas y tiempo electoral, y no les gusta mucho que el pueblo tome las riendas de su propio desrino, a ver si un día también les pasa a ellos... Y de esta forma dejan a un lejano segundo plano las necesidades y urgencias de los más humildes y la Soberanía de la Patria.
Pero cuando los pueblos no tienen más salida que la rebelión, incluso con métodos violentos de protesta en manos de las mayorías (2001), es porque los caminos democráticos para frenar el abuso de gobiernos saqueadores, se han cerrado y no hay más opciones ni paciencia que aguante cuando los pueblos son empobrecidos y reprimidos.
"Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho" dijo alguna vez Simón Bolivar, y yo diría, "también una obligación".