• Hablando de Soberanía...

Fecha de Publicación: 01-10-2026

Por Francisco Ramos-FSN-CABA

No hay nada más importante que la Soberanía Popular, de allí se desprenden todas las demás. En una democracia verdadera (no la condicionada que surgió desde 1983) el poder emana del pueblo, que es quien pone y saca gobiernos, porque ningún gobierno tiene derecho a ejercer el poder delegado, contra el mismo pueblo que representa.

Ni tres cortesanos aristócratas, ni unos cuantos diputados comprados, ni mucho menos un desquiciado presidente sionista puede actuar contra los intereses de la Patria y sus habitantes.

El aparato estatal y sus tres poderes de gobierno deben estar a disposición de mejorarles la vida a la mayoría del pueblo trabajador, no para beneficiar los negocios privados de los sectores dominantes de la economía.

Nos faltan instrumentos legales de poder popular institucional que prevengan posibles desbordes y para ejercer acciones directas de participación, como revocar el mandato de cualquier funcionario por mal desempeño, o instrumentos de consulta popular vinculante ante decisiones de importancia política y económica para el país.

En la actual coyuntura, es absolutamente inaceptable que la Corte de Suprema Injusticia de la Nación (Norteamericana), no sólo tenga tres miembros, sino que permita la venta indiscriminada de nuestro territorio a capitales foráneos, siendo el único poder antidemocrático de la República.

Ningún pueblo debería estar obligado por Ley a soportar 4 años de mal gobierno, si éste ataca sistemáticamente nuestros intereses, destroza nuestros ingresos, aumenta la desocupación y la pobreza, recorta la salud y educación públicas, derrumba el comercio interno, las industrias nativas y las económicas regionales del interior de nuestro país, y hace cada vez más inaccesible la vivienda digna para cada familia argentina, incrementando la población vulnerada, sin techo ni tierra para vivir. Hoy, los miles de despedidos del régimen libertario ni siquiera reclaman su reincorporación y continuidad laboral, tampoco la recuperación de las empresas es viable ya que no hay ventas por la caída estrepitosa del consumo interno. Solo piden los sueldos atrasados y la indemnización que les adeudan tras el cierre. No hay una ley de inviolabilidad de nuestro trabajo y el salario.

En estas condiciones, con una desocupación galopante, tener más de 40 años es una condena. ¡Para este sistema ya sos descartables, no servimos más! ¿No será que lo que no sirve es el sistema?

En una república con Justicia Social, todo el aparato estatal, sus organismos, funcionarios y empleados de gobierno municipal, provincial y nacional, los poderes republicanos, ministerios y dependencias deben funcionar para servir al pueblo trabajador, y su tamaño debe aumentar en la medida proporcional del aumento de la población en cada pueblo y ciudad. No es lo mismo atender a 100 personas con 2 empleados que con 10, esa misma idea de respeto por el trato y el tiempo del ciudadano/a debe ser la prioridad de toda gestión. Pero eso es imposible de pensar con un gobierno cipayo y servil, no al pueblo, sino a los intereses de potencias extranjeras que sólo quieren seguir robando nuestros bienes naturales para sus negocios y dominación.

Si una gestión es buena y eficiente, no solo tendrá licencia social para permanecer sino de ser re elegida. Si no lo fuera, podrá ser destituida para dar paso a otra surgida en acto electoral anticipado. Esa regla debería ser Ley de la Nación, la revocatoria de mandato en todos los niveles y para todos los funcionarios electos o designados. En la actual y lamentable situación de un gobierno lacayo y una Corte aristocrática de tres miembros, corresponde la Destitución inmediata por Traición a la Patria, pero este mecanismo de Juicio político depende del poder legislativo, como representación del pueblo votante, así que estamos en manos de una mayoría parlamentaria corrupta que vende su voto sin convicción alguna, ni compromiso por el pueblo que le dió esa banca para defendernos y legislar en beneficio de las mayorías populares. Bancas que deberían pertenecer al Frente o partido que le dio el triunfo, y no deben ser consideradas personales, sino al servicio de las ideas por la que recibió los votos para tener el honor de ocuparla.

Entonces, si el poder ejecutivo representa a una nación extranjera, si la Corte de Suprema Injusticia falla (literal) contra la Patria y el Parlamento está lleno de mercenarios a sueldo que votan según el rédito individual que puedan obtener, el pueblo está rodeado de miseria y miserables, que sólo nos dejan una vía de expresión: ¡las calles y la rebelión organizada!

Para recordarles a estos inmorales que el origen del poder surge siempre del pueblo y que lo están violando, debemos movilizarnos las veces que haga falta y exigir con firmeza:

FUERA LA CORTE Y EL GOBIERNO!

DESTITUCIÓN YA!!

Elecciones anticipadas y una nueva Corte electa de 9 miembros por votación Popular.