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Ya no queda nada por descubrir
Fecha de Publicación: 01-10-2026
Por Armando Benítez-FSN-Chaco
Con el último fallo de la Corte Suprema sobre la defensa de la soberanía nacional y de la venta de tierras a extranjeros en particular, ya no queda ninguno de los tres poderes con careta.
La Corte Suprema dice en su fallo que nadie tiene entidad, ni un ciudadano, ni ningún colectivo social, para realizar un reclamo sobre una potestad del Estado. Nos bloqueó lo que hasta ahora era una última instancia. ¡No podemos defender nuestra soberanía!
El Presidente ha logrado la suma del poder domesticando a los otros dos poderes el legislativo y el judicial.
Todo comenzó con los primeros decretos de necesidad y urgencia, el poder legislativo no terminó de dar tratamiento al DNU 70/23, que sigue vigente y sienta las bases para otros. Otra de las abdicaciones del legislativo fue la Ley Bases, luego la Ley de Reforma Laboral, los blanqueos, la rebaja y quita de impuestos a los más ricos.
El Poder Ejecutivo compró los votos que le faltaban las veces que le fue necesario y lo hizo a la luz del día, sin ocultarlo, así se construyó este entretejido semilegal que le brinda impunidad para el saqueo y el robo de la Patria.
El poder legislativo es el que debe controlar al poder Judicial, su herramienta es el juicio político, no lo hizó y hasta aprobaron nombramientos de jueces corruptos.
Así, sin control, el poder judicial permitió que el poder ejecutivo no cumpliera con sus fallos como en los casos de la ley de Discapacidad y la del financiamiento Universitario, sólo para citar dos ejemplos y el legislativo hizo como sino se hubiera enterado que el Ejecutivo no cumplía una ley que había vetado y el legislativo había reafirmado.
Varios gobernadores votados por el electorado de sus provincias a través de un partido político han ordenado a sus diputados y senadores a votar leyes que perjudicaban a sus propias provincias, todo por los fondos para gobernar la miseria.
El Poder Ejecutivo le recortaba los fondos y se los daba cuando sus legisladores votaban sus leyes. Claro está que estos fondos le permitían a los gobernadores hacer sus propios negocios.
Con una pequeñísima parte del dinero que debían transferir al organismo de atención a la Discapacidad, compraban un senador y se quedaban con una enorme cantidad de dinero para hacer sus negociados.
El actual sistema está podrido hasta la médula, las elecciones no pueden cambiar mágicamente esta situación, porque una parte de la sociedad está hambreada y con muy poco dinero tambien pueden comprar su voto.
Hoy los únicos que tienen dinero para gastar en un proceso electoral son los que muestran sumisión a las empresas así es como ellas les van a hacer los aportes, por los que dificilmente haya candidatos que representen los intereses populares.
Todo esto ocurre porque en nuestro país existen políticos corruptos que no representan al pueblo en general y mucho menos a los asalariados y son ellos mismos las autoridades partidarias, por lo general son profesionales de la abogacía o la economía que hace décadas viven de sueldos estatales, ya sen gobernadores, senadores o diputados.
Que sean funcionarios electos, con cuyos sueldos o dietas tienen una vida holgada asegurada, no les impide que tengan sus emprendimientos privados, o que tengan acciones en empresas, ya sean ellos o alguno de sus familiares directos.
Estos fenómenos pueden declamar su entrega a la causa, proclamar su honradez a los cuatro vientos, pero son sus acciones las que valen. El pueblo ya los conoce, por eso tanto se habla del mal menor. Hoy hasta se escucha “no importa si roba, pero mientras tengamos trabajo y el sueldo no sea tan poco, vamos a ir tirando”…esto grafica la resignación.
El pueblo debe recuperar su soberanía y este cambio debe ser desde las raices, se tiene que producir un recambio de todas las cípulas e inclusive de los cuadros intermedios, los honestos darán un paso al costado y a los buscas habrá que correrlos.
Recuperar el poder soberano significa que los representantes electos, deberian ser con mandatos revocables y que deben ejecutar un programa votado democráticamente dentro de cada partido. No puede ser que voten medidas que comprometen el presente y el futuro de toda una nación.
La entrega del agua a una empresa de un estado sionista, que también explota nuestros recursos de las Islas Malvinas y sus aguas territoriales es una traición a la Patria.
Hay que terminar con las traiciones, sean de sindicalistas, dirigentes políticos o sociales, diputados, senadores, gobernadores, intendentes y concejales, sus mandatos deben ser revocables.
A los jueces los debe elegir el pueblo en forma directa, basta de contubernios que siempre perjudican a los más desvalidos e indefensos. Y esto no es casualidad, es porque el poder lo tiene una oligarquía financiera tecnológica que ha encontrado una fórmula para perdurar en el dominio.
Un hombre que defiende o clama por un trabajo en negro, sin derechos y con un sueldo indigno es un semi –esclavo, al que luego le presta plata porque su sueldo no le alcanza y luego más préstamos, el pobre termina sin futuro.
Ah! Pero el patrón le facilita su endeudamiento ofreciendo internet, para que desde su celular se endeude o apueste. También le ofrece las redes para que putee y se descargue contra otros infelices como él. O se informe de los crímenes y las guerras, que le resbalan porque no tiene tiempo, ni tiene posibilidades de cambiar eso.
Esas noticias también le dicen quien es el candidato más bueno, quien mide mejor en las encuestas a las que él puede responder, todo desde su celular, de esa manera le hacen creer que participa.
Todo ese dominio de los individuos se puede romper, vencer en el lugar donde viven los asalariados, sean informales o no. Ya sea que habiten en una villa o un edificio monoblock, sean poseedores o propietarios de su lotecito, o inquilinos o propietarios de un departamento.
El sistema está matemáticamente pensado para saquear al trabajador desde todos los ángulos, el alquiler, el IVA, los impuestos, la luz, el agua, internet y cable, la billetera virtual, el casino virtual, el “home banking”.
Es en el barrio o el edificio donde están juntos los que viven de un sueldo o dos, de una jubilación o una pensión, ahí donde hoy están desorganizados es donde pueden hacerlo y reconstruir su poder y el otro lugar es donde trabajan, en una zona comercial, en una obra en construcción, en una oficina pública, escuela, universidad etc
Los hombres y las mujeres comunes, tienen problemas comunes, por lo tanto la solución a ellos, empieza por una acción común.
A quién hay que reclamarle o imponerle la decisión soberana?. A los que hoy ya no tienen careta, nada hay para descubrir, el origen de los males comunes está en los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Dos de los cuales son votados por todos, ejecutivo y legislativo y el otro que es elegido por ellos, el judicial.
La acción debe estar en la calle y en los espacios comunes, esos espacios son la cuna de la soberanía popular. ¡Y hay que empezar ahora! ¡La Patria no se vende!