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No nos sirve el idioma- Alberto Vanasco
Fecha de Publicación: 11-09-2026
No nos sirve el idioma, compañero,
si no se desmenuzan antes las palabras,
si no las masticamos a priori con violencia
y las molemos tercamente un poco.
Hay que cargarlas de un dolor tan célebre,
de un frío tan universal,
de un hambre tan empírico,
que las palabras no alcanzan, hermanito.
Y sin embargo cantamos,
cantamos en un tiempo de crimen y despojo,
pero no cantamos este tiempo, sino el otro,
aquel en que todos los que quieran podrán cantar.
Alberto Vanasco (Buenos Aires, 18 de enero de 1925-ibidem, 11 de mayo de 1993) fue un escritor argentino que formó parte de la vanguardia literaria argentina de los años 50.[1][2] El escritor Sergio Olguín llamó a su novela Nueva York Nueva York (1969) «una de las mejores novelas argentinas del siglo XX».[3]
Biografía
Alberto Vanasco nació el 18 de enero de 1925 en Buenos Aires, Argentina. Fue el segundo de cuatro hermanos. Su entorno fue duramente castigado por la crisis del 30. Su padre perdió el puesto de gerente del Banco Municipal y debió trasladarse a San Juan, a una finca perteneciente a su abuelo materno. Allí inició sus estudios primarios. En 1934 su familia regresó a instalarse en los alrededores de Buenos Aires. Las sucesivas mudanzas y los cambios de residencia entre el campo y la ciudad, junto con los problemas económicos clásicos de la época, dejaran una marca imborrable en la personalidad del autor, que se verá reflejada más tarde en su obra. Tempranamente tuvo contacto con la literatura inglesa, francesa, rusa y española.
Durante sus años en el Colegio Nacional de Buenos Aires comenzó su interés por la literatura y en estos años tomará la decisión de ser escritor. A los diecisiete años y gracias a la ayuda económica de una tía, publicó su primera novela Justo en la cruz del camino. Tras la muerte de su padre, ocurrida en 1944, ejerció distintos trabajos: en la Corporación de Transportes, en Tribunales, como profesor de matemática, traductor, remisero, periodista, todas ocupaciones que le daban la libertad necesaria para poder dedicarse a las cosas que le interesaban. Se casó en 1949 con Esther González y unos años más tarde nació su primer hijo, Alberto. Se separó pocos años más tarde. Luego viajó a Nueva York, donde trabajó en la Editorial Crown Publishers. En 1972 viajó a Europa y se estableció en Barcelona. A su regreso, ya vivirá exclusivamente de sus trabajos literarios y periodísticos, haciendo traducciones y escribiendo esporádicamente guiones para el cine o la televisión. A partir de 1981 comenzará una etapa diferente de su vida, más estable y tranquila. En este año se casó con Alicia Sierra, quien lo acompañará hasta su muerte. De este matrimonio nacieron dos hijas, Victoria y Luz. En sus últimos años también trabajó como Presidente de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), organismo que dirige todas las bibliotecas populares de Argentina. Murió en Buenos Aires en 1993.[4