-
Una mirada a la realidad de la vida
La economía informal tiene dos facetas, las de los patrones que evaden impuestos y pagan sueldos inferiores a los de convenio y la de los que “se rebuscan como pueden”
Fecha de Publicación: 04-09-2026
Por Armando Benítez-FSN-Chaco
El fenómeno que tenemos en la presidencia se burló sobre los indigentes diciendo que ya deberían “estar muertos” sino tienen para comer, haciendo como que conoce la vida real de los sectores mas sufridos de nuestro pueblo.
Resistencia es la capital del Chaco, es la ciudad más poblada de la provincia, según el INDEC tiene más de 296.000 habitantes. Pero la capital forma un conglomerado único con las localidades vecinas de Puerto Vilelas, Barranqueras, Fontana y Colonia Benitez, que sumarían más de 450.000 habitantes.
Pero no todos habitan en terrenos urbanizados, una tercera parte lo hace en asentamientos irregulares, porque aunque físicamente están delimitadas las manzanas y los lotes marcados, no tienen la mensura, por lo que no se les liquidan impuestos, dado que muchos son terrenos expropiados, con bajos niveles, lo que los hace inundables ante grandes lluvias.
Los que allí viven son una mezcla de sectores sociales, lo más cercanos a las calles pavimentadas, son ocupados por gente de clase media que han comprado las mejoras a los ocupantes originales, con casas de material, con autos (muy necesarios por el déficit del transporte público) y en los sectores más alejados están los que viven casillas precarias.
Casi todos tienen luz eléctrica con medidores comunitarios, que nadie paga o directamente con conexiones clandestinas, lo mismo ocurre con el agua corriente, normalmente están enganchados. ¡Alguien que vive de changas no podría pagar facturas de luz de más de $ 30.000 mensuales! Lo que sí deben pagar es internet, en esta sociedad sino se tiene celular estás fuera, así de cruda es la vida real.
El “ahorro” del pago de impuestos, luz y agua es lo que permite que los que apenás ganan para la comida puedan seguir viviendo a duras penas. En estos asentamientos viven por lo general los que trabajan de manera informal, en la construcción, con el corte de pasto y yuyos de las veredas, en el empleo doméstico, en verdulerias, gastronomía, vigilancia, ventas de ropas etc.
Viven mal y cada vez peor, porque el gobierno provincial consecuente con su alianza con los libertarios ha cerrado la mayoría de los comedores escolares y el gobierno nacional le ha cortado todos los aportes a los de los movimientos sociales, algunos de los cuales mantienen a duras penas merenderos que funcionan a lo sumo dos veces por semana.
Las parroquias católicas y algunos cultos evangélicos tambien ofrecen meriendas y a veces comida una o dos veces a la semana. El la iglesia catedral ubicada frente a la plaza central de Resistencia también sirven desayuno y merienda, para una cantidad de personas, algo muy visible para las autoridades.
La economía informal tiene dos facetas, las de los patrones que evaden impuestos y pagan sueldos inferiores a los de convenio y la de los que “se rebuscan como pueden” vendiendo tortaparrilla en los cruces de avenidas durante la mañana y tarde, puestos que las noches de los jueves, viernes y sábados venden choripanes.
Tambien están los vendedores ambulantes de turrones y alfajores, pan casero, facturas, sanwichs y panchos. Tambien los que trabajan para grandes verduleros que los proveen de ajo, limones, paltas, morrones y otras verduras o productos de huerta.
Los gobiernos provincial y municipal (ambos radicales) han perseguido a los carreros que entraban al centro en busca de carton, un residuo reciclable que las chacaritas pagan mejor que otros y que los comercios desechan en cantidad. La televison pautada por el gobierno ha mostrado como le secuestraban los caballos y los carritos que eran destruidos siendo herramientas para los pobres recicladores.
Tambien persiguen a los “trapitos” con el pretexto de que chantajean a los conductores que necesitan estacionar. Los vendedores ambulantes de verduras y los pancheros también son perseguidos por temporadas.
Mientras esto ocurre con los trabajadores informales, las inspecciones de los que trabajan en negro brillan por su ausencia, así como a las construcciones clandestinas, el transporte público, los videos cables, cableados telefónicos y de internet y otras contravenciones que cometen sectores de clase media alta.
No se puede dejar de mencionar que el narcotráfico, el narcomenudeo es hoy una fuente de trabajo sobre todo para muchos jóvenes, con todos los riesgos que implica una actividad ilegal como esa, en buena parte menores de edad inclusive.
La mayor fuente de trabajo del Chaco es el empleo público. El promedio de los sueldos de bolsillo de los empleados publicos provinciales es de 737.000$ incluyendo a los policías. ¡Todos por debajo de la linea de pobreza!
Sí o sí para subsistir debe trabajar la pareja y aquellos que son sólos, por lo general solas, deben tener dos empleos. La canasta básica para no ser pobre está arriba de los 1.500.000 de pesos.
Los obreros de la construcción trabajan de lunes a viernes con jornadas de 9 hs, así le quedan libres los sábados y domingos que son los dias de changas en los que un oficial puede ganar hasta 40.000$ por día.
La gente que apenas subsiste, come menos, come mal, los chicos no tienen las ropas y calzados necesarios, no tienen juguetes, no tienen paseos y pueden tener que salir a pedir o a ayudar a sus padres en las changas.
Antes la pesca era un recurso, pero ahora hay pocos peces que se pueden pescar de costa, además las costas libres sobre los rios son muy pocas. Los mismos pescadores, que lo hacen con canoa con motor y mallones sacan muy poco en relación a tiempos anteriores.
El pueblo chaqueño es muy trabajador y muy sufrido, es manso, pero tiene su historia de lucha. Hoy es una caldera con aumento de temperatura, pero de pasar el límite, explotará. Los personajes del gobierno debieran medir la crueldad y la burla de su lenguaje.
En el interior los pueblos originarios están movilizandosé porque sus comunidades sufren hambre, hasta los pastores evangélicos participan de la protesta, hasta ahora pacífica.
Mucho más se podría decir sobre la realidad, pero aparte de describirla, la militancia tiene un compromiso a cumplir: cambiarla.