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La mentira soberana de Milei
Fecha de Publicación: 04-09-2026
Por: Juan Maya-Colaboración
Lo que va a pasar con las "sanciones" que anoche anunció Milei a las corporaciones que van a robar el petróleo argentino en el Atlántico Sur es que no va a pasar nada.
La ley que determina esas sanciones ya había sido sancionada en 2011 pero no se aplicaba. Lo de anoche fue un "acting" las empresas y los piratas se rieron de sus anuncios, ya dijeron que no les importa ninguna sanción de Argentina porque saben que no tendrán ningún efecto real. Lo único que puede modificar esa situación es un cambio radical de las alianzas geopolíticas de las potencias, algo que, por supuesto, es impredecible. La empresa Navitas Petroleum es una compañía de origen israelí, el 65% del capital le pertenece, el otro 35% es de la británica Rockhopper Exploration. Cotizan en la Bolsa de Tel Aviv, su matriz es israelí, aunque la sociedad que opera el proyecto "Sea Lion" está registrada en el Reino Unido. Sin embargo, Israel, con quien Milei tiene una alianza estratégica, no tiene ningún interés en detener el avance de las petroleras que, según las expectativas, van a extraer unos 50 mil barriles de petróleo por día. Las reservas petroleras en la zona de Malvinas se estiman en más de 340 millones de barriles, es lo que le van a robar a la Argentina en complicidad con los piratas y EE.UU., los israelíes no paran de frotarse las manos.
Al mismo tiempo, Milei reivindicó al dictador y genocida chileno, Augusto Pinochet, el mismo que brindó ayuda y apoyo informativo y logístico a los piratas durante la guerra de Malvinas en 1982. Más estupidez no se puede pedir, este miserable presidente que tenemos es un pobre tipo incapaz de pensar con un poco de lógica o sentido común.
El admirador de Margaret Tatcher, Winston Churchill y Ronald Reagan no es creíble.
La soberanía no puede reducirse a una consigna diplomática ni a la posesión de determinadas capacidades militares. Una Nación soberana necesita industria, ciencia, tecnología, energía, infraestructura, trabajadores calificados y capacidad para decidir sobre sus recursos estratégicos.
En este punto, nuestra tradición nacional-popular tiene mucho para decir.
La reconstrucción de Argentina exige terminar con la enfermedad "electoralista" del campo nacional para elaborar y proponer un proyecto integral para volver a ser un país creíble y de proyección continental. De lo contrario nuestra condición de colonia del siglo XXI se va a consolidar.