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De Cristina a Milei los bancos siempre ganan
Fecha de Publicación: 27-08-2026
En la Argentina, cada ciclo presidencial cambia el relato económico, pero hay una constante que resiste gobiernos, cepos, devaluaciones y promesas de “orden”: los bancos rara vez quedan fuera del reparto. De Cristina Fernández de Kirchner a Javier Milei, la rentabilidad del sistema financiero no dependió tanto de una expansión genuina del crédito productivo como de su capacidad para adaptarse al negocio más seguro del país: intermediar entre el Estado, el Banco Central y una economía siempre inflacionaria.
Durante los gobiernos de Cristina, el sector financiero convivió con controles cambiarios, alta inflación y fuerte regulación. No fue una edad dorada de libre mercado, pero sí un período en el que los bancos encontraron márgenes en la administración de liquidez, títulos públicos y tasas reales muchas veces negativas para los depositantes. El crédito creció en algunos tramos, aunque condicionado por una macroeconomía cada vez más cerrada.
Con Mauricio Macri, el péndulo giró hacia la apertura financiera y el endeudamiento. Allí los bancos se beneficiaron de tasas altas, carry trade y un Estado que volvió al mercado de deuda. La contracara fue conocida: cuando el esquema se agotó, el crédito al sector privado perdió dinamismo y la renta financiera volvió a pesar más que la intermediación tradicional.
En la presidencia de Alberto Fernández, especialmente hacia 2023, el negocio bancario tuvo un salto notable: informes periodísticos basados en datos del BCRA señalaron que los bancos alcanzaron resultados integrales equivalentes al 5,4% del activo y al 27,6% del patrimonio neto, impulsados por márgenes financieros, Leliqs y bonos ajustados por inflación o dólar. Es decir, ganaron mucho más por la ingeniería monetaria que por prestar a empresas y familias. Sergio Massa era ministro de economía.
Con Milei, el mapa volvió a modificarse: el desarme de pasivos remunerados, la recesión inicial y el intento de ordenar el balance del Banco Central redujeron algunas fuentes clásicas de renta, pero el sistema llegó con elevados niveles de liquidez y solvencia. Los informes del BCRA de 2024 y 2025 muestran una transición hacia mayor crédito privado, aunque todavía con la pregunta de fondo abierta: si la banca argentina volverá a ganar por financiar producción o si simplemente encontrará una nueva ventanilla estatal para sostener sus márgenes.
La conclusión incómoda es que, de Cristina a Milei, los bancos no fueron víctimas pasivas de la inestabilidad: fueron actores entrenados para sobrevivirla y, muchas veces, capitalizarla. Cambian los presidentes, cambian los instrumentos —cepo, deuda, Leliqs, bonos CER, licuación—, pero el patrón se repite: cuando la economía real se achica, la renta financiera crece. El debate político debería empezar a preguntar por qué la Argentina sigue diseñando crisis en las que el sistema financiero casi siempre encuentra cómo ganar.
En la comparación general, el período de mayor rentabilidad bancaria fue el gobierno de Alberto Fernández, con pico en 2023. Ese año, según los datos difundidos por el BCRA, los bancos registraron una rentabilidad real muy superior a la de los años previos: resultados integrales equivalentes al 5,4% del activo y al 27,6% del patrimonio neto. La paradoja es que ese récord convivió con una fuerte caída del crédito privado, lo que confirma que la ganancia no vino de financiar más producción, consumo o inversión, sino de instrumentos financieros ligados al Estado y al Banco Central.
Macri aparece como el segundo período más atractivo para la renta financiera, sobre todo por tasas altas, Lebac y endeudamiento, aunque con un final de crisis que redujo el crédito y elevó la fragilidad macroeconómica. Cristina sostuvo un esquema rentable pero más regulado, con márgenes bancarios en una economía inflacionaria y cerrada. Milei, por ahora, representa una etapa en disputa: menos renta fácil por pasivos remunerados y más apuesta a que el crédito privado vuelva a ser negocio aunque ahora con fuerte apalancamiento de los fondos de la ANSES