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La etapa latinoamericana pasa a ser la prioridad norteamericana
Fecha de Publicación: 26-08-2026
Por Lido Egisto Iacomini -Colaboración
Estamos atravesando una transición entre la civilización principalmente occidental que ha prevalecido los últimos siglos, hacia otra que incipientemente vislumbramos. Naturalmente es un periodo de una profunda crisis internacional. Ésta actual revolución científico-técnica nos arroja a un mundo digitalizado, dónde la robótica y la Inteligencia artificial han cambiado todas las formas del trabajo, la producción, la vida cotidiana, la comunicación y la cultura en un mundo definitivamente globalizado.
En ese contexto se está produciendo un giro geopolítico de enormes proporciones. Ya es "vox populi" que el dominio hegemónico norteamericano está en decadencia, al igual que el modelo neoliberal del capitalismo que ellos han conducido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
EEUU, cómo una fiera herida, retrocede cediendo áreas de influencia y dominio y traza nuevas fronteras geopoliticas, atrincherandose para resistir
mientras cambia su prioridad estratégica.
Al fracaso de la guerra dirigida a desarticular a Rusia, vía manipulación bélica de Ucrania, le siguió la evidencia de su imposible capacidad para derrotar a Irán.
Una muestra de su debilidad se vió cuando no logró subordinar a Netanyahu a su estrategia en Medio Oriente. El líder israelí se mostró como un insubordinado al no respetar los acuerdos de alto del fuego que Trump se vanaglorio de haber alcanzado con Irán. Poco después la mesa de negociación con Xi Xingping ponía en evidencia que sus bravuconadas de gallito triunfador quedaban opacadas detrás de las necesidades norteamericanas por mantener abierto el gigantesco mercado chino.
De allí pasó a planear reemplazar el G7 por un organismo internacional que integraría junto a Rusia y China, en una mesa de conducción de los asuntos económicos mundiales, degradando al G7 y por ende a Europa. Otra evidencia, la etapa de la hegemonía norteamericana sobre los asuntos mundiales estaba terminada. Levantado el pie del acelerador del frente europeo y del de Medio Oriente, EEUU enfila ahora sus prioridades económicas, diplomáticas, políticas y militares hacia América Latina.
Negocia ejerciendo fuerte presión con México, redobla el bloqueo inhumano contra Cuba, secuestra a un presidente latinoamericano y a su esposa, proyecta su dispositivo militar sobre el Atlántico Sur y la Patagonia argentina aprovechando el cipayismo de MILEI, crea un bloque de extrema derecha con los gobiernos afines de la región y se lanza a impedir a cómo sea el triunfo electoral de Lula en las inminentes elecciones en Brasil del 4 de Octubre. La injerencia norteamericana es descaradamente antichina, su prioridad estratégica.
Pero lo inmediato y urgente se desarrolla en Brasil, hacía dónde Trump ordenó ir a Milei, quien ya pelea con ridículas balas de cebita y le salen los tiros por la culata. En las encuestas posteriores a su viaje subió Lula y bajó Bolsonaro jr.
Igualmente Milei tuvo su triunfo: empelotó las relaciones con nuestro gigantesco país hermano y logró que retiraran su embajador en Buenos Aires.
El triunfo de Lula en las elecciones en Brasil el próximo 4 de Octubre es una causa de interés nacional para Argentina. Sería una fuerte frenada al injerencismo norteamericano en la región y si además se cumpliera nuestro sueño dorado de terminar a como sea con Milei, se conformaría un fuerte eje alternativo latinoamericano México- Brasil- Argentina, para dar la batalla, que será guerra, para enterrar al imperialismo norteamericano. Es una misión de todos los pueblos americanos, incluído el estadounidense, que ya ha comenzado a dar batalla.