• Una Patria bipolar

Fecha de Publicación: 14-08-2026

Por Francisco Ramos-FSN-CABA

Siempre hubo dos bandos en estas tierras colonizadas.

Desde los albores de la Patria cuando la corona británica pensó que venían de paseo a tomar posesión de la Santísima Trinidad de los Buenos Aires, y el pueblo en armas con sus primeras milicias populares los venció en dos oportunidades, 1806 y 1807.

En esos tiempos de Mayo y las batallas independentistas contra los realistas, los bandos estaban claramente diferenciados, unos por la Emancipación y la autonomía, otros por mantener el estado virreinal, aún sin Rey en la Metrópolis. Lo curioso fue que había españoles del lado patriota y criollos del bando realista, los cipayos del siglo XIX.

Tras la declaración de Independencia en el Congreso de las Provincias Unidas en Sud América, la gesta sanmartiniana y las últimas batallas, allá por 1824 -Ayacucho-, las oligarquías locales de los puertos americanos le ganaban la pulseada a los sectores jacobinos, que en el Rio de la Plata eran del partido morenista junto a Monteagudo, Castelli y Belgrano. En ese tiempo de unitarios y federales, otro caudillo federal de Buenos Aires, el primer coronel del Pueblo, Manuel Dorrego era fusilado a fines del año 1828, y la "barbarie" montonera del interior vencidos por el "civilizado" centralismo unitario.

A partir de los intereses anglófilos de Rivadavia y luego B. Mitre, los dueños de la tierra, se apropiaron también del timón de una Argentina recién nacida. Entonces los polos en disputa cambiaron de características, por la disputa interna del modelo de país que se estaba pariendo. La generación del '80 forjó la Unidad Nacional con las fuerzas conservadoras como guía de ese proyecto, y el roquismo tenía dentro suyo, el embrión yrigoyenista que explotó con la Revolución del parque, y con la Ley Saenz Peña, en sus dos gobiernos.

A principios del siglo XX esa bipolaridad política estaba dada entre los conservadores y radicales, hasta que se abrió paso el 2do. Golpe de Estado en 1930 (el 1er. Golpe 8 octubre 1812, San Martin desbanca al Primer Triunvirato), cuando los conservadores ganan dentro del ejército la maniobra para echar de la Rosada a H. Yrigoyen.

El 4 de junio 1943 se realiza el único golpe estrictamente militar por parte del GOU Grupo de Oficiales Unidos, de raigambre nacional para terminar con los gobiernos antipopulares de la 1er. Década Infame.

La aparición del peronismo y de su Líder, planteó otro escenario politico bipolar allá por febrero de 1946. Los trabajadores y sectores populares enrolados en el recién surgido movimiento y toda la comparsa gorila de conservas, radicales, socialistas y comunistas con la venia del embajador yanqui Mr. Braden del otro lado con la Unión Democrática.

En el '55 otra vez ganan los sectores oligárquicos dentro de las FF.AA. y un nuevo Golpe termina con el mejor gobierno popular de la historia argentina.

Con el peronismo proscripto y Perón en el exilio, la resistencia y la lucha se fue organizando desde abajo sin apoyo estatal pero con mayor autonomía.

La disputa era feroz entre el pueblo combativo, los sucesivos golpes y gobiernos títeres que eran sobrepasados por las huelgas, tomas de fábricas y organizaciones armadas que planteaban una Revolución socialista.

La última Dictadura del 76-83 fue un golpe terrible para todos los sectores combativos y el pueblo en general, con 30.000 desaparecidos, represión y muerte por todo el territorio. Después de Malvinas y la traición de los altos mandos en la derrota, la retirada de la Junta Militar dió origen a una Democracia de la derrota, que por 20 años siguió la hoja de ruta del enemigo, especialmente con el plan menemista de la 2da. Década Infame de los '90, dónde parecía que el bando Popular había desaparecido con los 30.000 compañeros.

Con la caída del Muro de Berlín y la Unión soviética, el discurso único y el fin de las ideologías se presentaba como el triunfo del capitalismo y del neoliberalismo en el mundo Occidental.

Pero el fin de año de 2001 marcó otro fin, el hartazgo de la corrupción y el saqueo del gobierno de la Alianza. Con la rebelión popular y la represión cargada de asesinatos callejeros de las fuerzas policiales, empezó a resurgir el poder popular en toda su expresión, tiramos abajo 5 presidentes consecutivos, se formaron asambleas en todos los barrios, pueblos y ciudades, otra vez dos bandos en las calles y en toda nuestra política bipolar, el pueblo sufrido y luchador, y las élites de siempre, con sus bancos, sus empresas y sus políticos.

En 2003 luego de una década de gobierno popular, sus propias limitaciones le abrieron las puertas a la restauración conservadora, como dice el Maestro Galasso.

"Hagan un partido y preséntense a elecciones" les dijo Cristina Fernández al círculo rojo, y lo hicieron...

Un tal Mauricio Macri saltó, en 2007, de la presidencia de Boca a la Ciudad Bs. As. creando el PRO, que gobierna desde hace casi 20 años a los porteños.

Ya quedan muy pocos amigos radicales del lado popular, porque todo su aparato partidario sirvió de lanzamiento para que Macri sea presidente en 2016, dando inicio a la 3er. Década Infame de nuestra historia hasta el presente. Con el intermedio del gobierno de A. Fernández, como puente hacia esta terrible realidad del régimen sionista que se ha instalado en la Rosada, con Milei y sus 40 ladrones.

Esa bipolaridad histórica que hemos reseñado puede romperse, quizá no en el escenario electoral del próximo año, pero si en la visión popular de los últimos meses. El bando del enemigo siempre está allí, destruyendo nuestra economía y esperanzas, la otra fuerza que aparenta ser opositora pero que no encabeza las luchas, se queda dentro del Congreso y no está a la altura del enorme desastre provocado por el gobierno libertario, y en un tercer bando, que es el pueblo trabajador hoy sin representantes, casi como en aquel principio del 1800, cuando parió la Patria, pero 200 años después...

Será que tenemos que recuperar ese espíritu de grandes epopeyas patrióticas, cuando el pueblo, sin más defensa que las propias fuerzas, se hizo dueño del territorio y de una política independiente que le hizo frente a las potencias más poderosas de su tiempo para gritar bien fuerte, "Seamos libres y lo demás no importa nada!".