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La tierra, el territorio, el problema histórico
Volver a las cosmovisiones de los pueblos originarios es vital para los pueblos del mundo y en especial para el nuestro, ya que habitamos uno de los paraísos más completos de este planeta
Fecha de Publicación: 08-08-2026
Por Armando Benítez-FSN-Chaco
“A desalambrar, a desalambrar
Que la tierra es nuestra
Es tuya y de aquel
De Pedro y María
De Juan y José…”
A pesar de que somos 8.300 millones de habitantes los que poblamos la tierra, su superficie todavía es un espació muy grande y más aún con las nuevas tecnologías que permiten potabilizar el agua del mar y fertilizar suelos que antes eran yermos o inclusive fundar ciudades sobre el mar.
Pero lo que es más grande que la tierra, es la ambición de los que ya son grandes terratenientes y quieren seguir agrandando sus dominios y no solo terrenales, también ya aspiran a controlar el espacio y otros planetas.
Las minorías dominantes son demasiado ambiciosas, muchas de las grandes familias que las componen tienen fortunas de tal cuantía que sus próximas generaciones tienen asegurados un buen pasar y por supuesto, sin tener que trabajar.
Es el ejercicio del poder real el que los mueve, algunos lo ejercen aun siendo gerontes, como la reina Isabel II que murió a los 96 años y estuvo en el poder 70 años. O uno de los Rothschild que aun maneja los negocios, David René que tiene 83 años.
La familia Rothschild empezó su historia en un getto judío de Alemania y luego se extendió por Europa y EE. UU. Fueron pioneros en la creación de los fondos de inversiones, con los que promovieron los ferrocarriles en distintas partes del mundo, también fueron los primeros en impulsar la minería del, oro y metales estratégicos como el cobre y otros. También fomentaron las privatizaciones. Sus empresas han participado en forma directa o indirecta en todas las actividades humanas con el objeto de obtener ganancias.
En nuestro país la minera Rio Tinto, propiedad de ese grupo, extrae litio en el Salar del Rincón, en Salta a 3.800 mts. de altura y participa en otros emprendimientos en Jujuy y Catamarca.
Las propiedades privadas abarcan la mayoría de las actividades humanas, el dominio de los territorios para abastecimiento de la vida humana es uno de los principales y el otro es el hábitat humano por excelencia, las ciudades. Hoy el 50% de la población mundial vive en ciudades y calculan los expertos que para el 2050 ya será el 70% los que habiten las ciudades, sobre todo las grandes urbes.
Las grandes ciudades como Buenos Aires, son gobernadas por políticos, muchos de los cuales, como el actual, representan los intereses de estos poderosos, uno de ellos es Marcelo Elsztain, dueño de IRSA, CRESUD, Austral Gold, Banco Hipotecario, del hotel donde se alojó el actual presidente hasta que refaccionaron la quinta de Olivos a su gusto.
En la provincia del Chaco posee una estancia llamada La Suiza de más de 26.000 hectáreas de las que se dedican a la ganadería y agricultura unas casi 19.000 hectáreas.
Ese es el poder real, el que se reúne con funcionarios y jueces en el hotel LLao Llao del cual tiene el 50% de la propiedad.
Mientras un ser humano común aspira a tener su casa propia y un trabajo que le permita vivir dignamente, estos poderosos quieren ser los dueños de las fuentes de trabajo, de las tierras productivas y de las urbanizaciones en cuyas viviendas habitarán sus empleados y familias.
Este fue el modelo que desarrollo La Forestal en el norte argentino a finales del 1800 y casi toda la década del 1900 y es por eso las referencias que hace el fenómeno de la Casa Rosada, sobre cuando Argentina era pujante, para él y sus mandantes.
Las elites compuestas por personas como las descriptas, son la conducción de las clases dominantes, al grueso de la cual se imponen sin escrúpulos ni mediatintas, si tienen que achicar la actividad industrial, mandando a la quiebra a miles de empresas lo hacen sin remordimientos. Si no tienen reparos en sacrificar a los de su propia clase, menos las tendrán con las clases medias y la clase trabajadora.
No les importa la naturaleza en su totalidad, ellos ya van reservando las mejores, inclusive por su belleza, como nuestra Patagonia, ellos proyectan, planifican su dominio y el futuro, mientras a nosotros nos fuerzan a vivir el día a día.
Volver a las cosmovisiones de los pueblos originarios es vital para los pueblos del mundo y en especial para el nuestro, ya que habitamos uno de los paraísos más completos de este planeta.
El alambrado no existió siempre, la propiedad privada tampoco. La propiedad común existe desde nuestros orígenes y es una condición esencial para nuestra existencia, el problema está en quien maneja el Estado que debe administrar lo común y por eso debemos repasar muy bien la historia para decidir quienes nos representaran a partir de las próximas elecciones, lo que vimos en la última sesión del Senado es un símbolo. Con cuatro senadores que no se hubieran vendido la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada no hubiera sido aprobada, porque aún los capítulos que quedaron son contrarios a los intereses del Pueblo Argentino, único dueño de su soberanía.
Menuda tarea tendrá las militancias populares genuinas, candidatear a aquellos y aquellas que no se venderán.