• Ni ley ni orden

Fecha de Publicación: 01-08-2026

Sólo represión, hambre y desalojos en la ciudad de Macri

Por Lido Egisto Iacomini-Colaboración

Jorge Macri canceló a los recolectores de residuos porque afeaban a la ciudad con sus carritos, igual que los hombres, mujeres y niños en situación de calle que duermen bajo aleros, cajeros automáticos, sillones de plazas no enrejadas o estaciones de Metrobús. A cambio aumentó a cantidades descomunales la basura que inundan los contenedores negros mientras en los reducidos verdes se mezclan residuos reciclables con desperdicios orgánicos. Aún las tibias campañas de educación ciudadana para alcanzar las metas de Basura Cero acordadas por las Naciones Unidas han sido abandonadas. Ya Buenos Aires no figura entre las 20 ciudades del mundo que se destacan en su gestión para alcanzar esos objetivos. De Basura Cero a basura bajo la alfombra. A la liquidación de la actividad industrial se le suma la creciente crisis comercial y de las Pymes en general. La desocupación de hace notar.

Las colas para recibir un plato de comida, en la suerte de ollas populares organizadas por voluntarios solidarios, han crecido en plazas y esquinas al ritmo del aumento incontenible de la pobreza y la miseria. Jorge "el primo" Macri reconoce, como su jefe MILEI, un único precepto constitucional: el derecho de la propiedad privada, y para defenderlo elude la ley apelando a un expeditivo "peligro de derrumbe" para desocupar y dejar en la calle a centenares de ciudadanos. En la ciudad record de departamentos desocupados, refugio de la "inversión improductiva" y de altos alquileres impagables crece imparable el drama de la vivienda.

En liquidación el Instituto de la Vivienda, es decir sin política para la vivienda social y sometidos a la ley del mercado el gobierno neoliberal recurre en los casos extremos a unos invivibles paradores que no dan abasto para contener a los pobres arrojados a la calle.

Vendedores ambulantes y manteros son "limpiados" de las calles donde intentaban ganar su mendrugo de pan.

La aparente desprolijidad de veredas rotas y calzadas en arreglo en toda la ciudad esconde una corrupción no evidente. Las empresas privatizadas de servicios públicos, Edesur, Telecom, Aysa, Metrogas deben realizar reparaciones a sus usuarios y rompen permanente veredas y calzadas que arreglan a medias ya que el gobierno de la ciudad hace la vista gorda cuando es su obligación dejarlas perfectas. El círculo del negocio se cierra con el gobierno llamando a licitación de obra a cargo del erario público, es decir vos, mientras el funcionario de turno, es decir "el primo" Jorge Macri, se lleva la consabida cometa. La Ley y el Orden.