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Algunos datos sobre el consumo de un Data Center
Fecha de Publicación: 19-07-2026
Recopilacion de Koly Bader-FSN-Tucumán
Para un data center grande orientado a IA, el consumo depende muchísimo de la potencia instalada, el tipo de refrigeración, el clima y si usa enfriamiento evaporativo o líquido. Como orden de magnitud:
A nivel global, la Agencia Internacional de Energía proyectó que la demanda eléctrica de los data centers podría más que duplicarse hacia 2030, llegando a alrededor de 945 TWh/año, con la IA como principal impulsor.
Consumo de agua
El agua se usa sobre todo para refrigeración, especialmente si hay torres evaporativas. En data centers grandes se reportan rangos como:
El impacto ambiental de un data center grande para IA se concentra en tres áreas principales:
1. Emisiones de carbono
El consumo eléctrico es muy alto. Si la energía proviene de fuentes fósiles, como gas o carbón, el data center genera una huella de carbono significativa.
Por ejemplo, un campus de 300 MW puede consumir unos 2,6 TWh al año. Si esa electricidad no es renovable, las emisiones asociadas pueden ser comparables a las de una ciudad mediana.
La IA agrava este impacto porque los servidores con GPU trabajan con cargas intensivas, requieren mucha electricidad y generan mucho calor.
2. Presión sobre el agua
Muchos data centers usan agua para refrigeración. En instalaciones grandes, el consumo puede llegar a 5–20 millones de litros por día si utilizan enfriamiento evaporativo.
El impacto no es solo la cantidad de agua usada, sino también dónde se usa. Un consumo alto en una región húmeda puede ser manejable; el mismo consumo en una zona árida puede ser problemático.
3. Calor, infraestructura y territorio
Los data centers transforman gran parte de la energía en calor. Esto exige sistemas de refrigeración constantes y puede aumentar la demanda eléctrica local.
Además, los equipos tienen ciclos de renovación relativamente cortos, lo que puede generar residuos electrónicos: servidores, placas, baterías, cables y sistemas de refrigeración.
Un data center grande de IA puede tener un impacto ambiental considerable porque combina alto consumo energético, demanda de agua para refrigeración y presión sobre infraestructura local. El impacto final depende de la matriz eléctrica, el sistema de enfriamiento y la ubicación. En zonas con escasez hídrica o redes eléctricas dependientes de combustibles fósiles, el impacto puede ser mucho más severo.
La huella de carbono de un data center es la cantidad total de gases de efecto invernadero que genera directa o indirectamente por funcionar. Se expresa normalmente en toneladas de CO₂ equivalente.
En un data center de IA, la mayor parte de esa huella viene de la electricidad. Los servidores con GPU consumen mucha energía para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial, y casi toda esa energía termina convirtiéndose en calor. Si la electricidad proviene de gas, carbón u otros combustibles fósiles, las emisiones son altas; si proviene de renovables, nuclear o hidroeléctrica, la huella baja mucho.
Estrés sobre acuíferos y fuentes locales
En áreas secas, el agua suele provenir de acuíferos, ríos estacionales o sistemas de trasvase. Una extracción sostenida para refrigeración puede:
- bajar niveles de acuíferos,
- reducir disponibilidad para comunidades,
- afectar humedales o vegetación nativa,
- aumentar la salinización del suelo,
- encarecer el acceso al agua.
Mayor demanda de refrigeración
Las zonas áridas suelen tener temperaturas altas y olas de calor. Eso puede obligar al data center a usar más energía para enfriar los servidores, especialmente en cargas de IA. Por lo tanto, puede aumentar simultáneamente:
- el consumo eléctrico,
- el consumo de agua,
- la presión sobre la red energética local.
Daño ecológico indirecto
Aunque el data center no contamine directamente un río, la reducción de agua disponible puede alterar ecosistemas frágiles. En zonas áridas, pequeños cambios en disponibilidad hídrica pueden afectar especies, suelos, vegetación y ciclos naturales.
En zonas áridas, un data center de IA puede agravar el estrés hídrico, aumentar la competencia por el agua, elevar la demanda energética para refrigeración y generar conflictos sociales. Por eso, en estos lugares debería exigirse refrigeración de bajo o nulo consumo de agua, uso de energías limpias, monitoreo público del consumo y una evaluación ambiental muy estricta.
Una referencia muy citada indica que los data centers grandes pueden consumir unos 18,9 millones de litros diarios, equivalente al uso de agua de una ciudad de 10.000 a 50.000 personas.