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A los cambios no los detiene nadie
Dentro del campo denominados nacional y popular debemos interpelar a los dirigentes que aspiran a nuevos cargos políticos que definirán las elecciones. ¿Qué van a hacer con la entrega del patrimonio nacional? Por Armando Benítez
Fecha de Publicación: 18-07-2026
Por Armando Benítez-FSN-Chaco
El hombre existe en la Tierra hace mas de 2,4 millones de años. Esa es la edad de la historia. Esa es la razón por las que todas las generaciones somos partes de un proceso, que no empieza ni termina con nosotros.
En ese desarrollo al día de hoy nos encontramos que un puñado de personas, el 1% de 8.300 millones de habitantes es el más rico y propietario de los mayores bienes y recursos, eso no es de siempre, la propiedad privada existe desde la Roma de hace 2779 años.
Esto ocurrió en la historia de la Humanidad, porque los cambios civilizatorios han sido muy violentos. Basta con mirar lo pasó hace solo 534 años cuando la Corona española invadio el suelo americano.
Para ese entonces las civilizaciones aztecas, mayas e incas tenían un sistema de propiedad en la que coexistian las tierras comunales y las privadas de pequeños sectores. La conquista impuso su poder a sangre y fuego y de golpe todas las tierras del continente pasaron a ser propiedad de la Corona española.
Aunque no nos guste esa es la historia y ese cambio se impuso. El dominio del territorio siempre fue disputado, por algunos que la quieren como un recurso económico para obtener ganancias y otros que aspiran a tener un lugar donde vivir y donde producir todo lo necesario para abastecer esa vida.
Aquí en el Chaco fue ele Ejército Argentino, que respondía a los intereses de la oligarquía porteña, el que con su campaña de conquista al llamado “Desierto Verde” el que se apropió de las tierras de los pueblos originarios. Proceso que aún hoy se sigue llevando a cabo.
Según las estimaciones de institutos internacionales en el año 2050, el 70% de la población estará asentada en ciudades, por lo que la vivienda y el hábitat que hoy ya son un problema, serán un dilema mucho más grande a resolver para la Humanidad.
Hoy como lo dijo hace poco poco Miriam Bregman “hay mucha gente sin vivienda y muchas viviendas sin gente”. Ese el problema de que una infima minoria de grandes propietarios se siga apropiando de las tierras y viviendas y haya gente que no pueda acceder ni siquiera a un alquiler.
Uno de esos grandes propietarios es un amigo del presidente, que lo alojó en su hotel por más de tres meses. Ese señor con este gobierno ha accedido a bienes públicos y tiene proyectos para rellenar el río y construir grandes complejos de lujo como Puerto Madero. Ese interés mezquino y supremacista representa La Libertad Avanza..
Que una parte de la poblacion no tenga todas las necesidades básicas satisfechas, que viva con incertidumbre todo el tiempo venidero y que haya gente expulsada de la sociedad, como los que viven en las calles, no sólo en nuestro país, sino en el mismo corazón del imperio, como por ejemplo la ciudad de Los Angéles. Todo esto genera odio, resentimientos, mucha bronca y se acumula...
Algunas autoridades políticas de ciudades capitalistas emblemáticas como New York y Berlín ya han tomado medidas sobre los altos alquileres y las viviendas ociosas. Esto reafirma lo que dicen muchos acuerdos internacionales, la vivienda es un derecho humano, que está por encima de comercio, de la renta inmobiliaria.
Lo mismo ocurre con el salario básico universal, muy discutido porque es promovido inclusive por muchos millonarios, al igual que la disminución de la jornada laboral y así dar lugar a muchos desocupados. Los que abogamos por el cambio de sistema creemos que estas medidas son parches, que hay que transformar el sistema, para que el gran avance tecnológico sea para bien de la Humanidad, que se puedan achicar las enormes desigualdades y las injusticias.
Ese pequeño nucleo de super ricos, entre los cuales ya hay un tribillonario, no puede apropiarse de todos los recursos y del conocimento humano como ahora lo pretenden. Hay que frenar su locura y la de sus representantes políticos como lo es el actual presidente de nuestro país.
Dentro del campo denominados nacional y popular debemos interpelar a los dirigentes que aspiran a nuevos cargos políticos, que se definirán en las elecciones del año que viene, ¿qué van a hacer con la entrega del patrimonio nacional? ¿Con el saqueo de los bienes naturales?, con la extranjerización de las tierras?
Tambien deberemos preguntarle que harán con los alquileres, con las viviendas ociosas? ¿Y qué con los salarios, que hoy ya no se puede ni soñar con comprar un terrenito y tener la casa propia?
Nosotros y las generaciones venideras somos parte de un proceso histórico, algunos, una gran mayoría que hoy ronda los 30 años, podrán asisitir a un nuevo cambio civilizatorio, o podrán ser sus protagonistas y ese cambió será menos cruento y hasta en paz, dependiendo de cuantos sean los millones de ciudadanos del mundo que resistan y aplasten a esa minorías crueles e inhumanas.
Gaza y Palestina nos están demostrando hasta donde puede llegar el odio, el supremacismo y la ambición. Aquí en la Argentina hay muchos ejemplos de lo que están dispuestos a realizar para mantener y grandar su poder y privilegios.
Hoy el mundo esta compuesto por más de 3500 millones de trabajadores, de los cuales la mitad son informales, es hora de recordar los que hace más de 178 años nos dijera un gran pensador: “¡Proletarios del mundo uníos!”.
Esa es la fuerza y la clase social que debe protagonizar el cambio civilizatorio, a muchos nos enseñaron esto en la década de los 70, y si no se lo logra, el cambio será retrógrado, porque algunos quieren volver a un nuevo feudalismo, en el que el hombre será un simple siervo.
Solemos decir y repetir que el campo popular está dividido y atomizado, es hora que cada espacio, movimiento, agrupación, asociación, partido, sindicatos etc sean todos destacamentos de solidaridad, así construiremos la tan ansiada unidad y el poder del pueblo movilizado saldrá a la luz y el cambio de la Humanidad será para vivir en paz y fraternidad. ¡Es cuestión de ponernos en marcha! La solidaridad es la ternura del pueblo.