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Esto es algo personal. Por Koly Bader
Fecha de Publicación: 11-07-2026
Por Koly Bader-FSN-Tucumán
Sos el adulto de la familia o uno de ellos. Ya tendrás hijos o quizá nietos. Me permito transmitirte algunos consejos para que hables con ellos. Ellos tienen seguramente una tremenda herramienta en sus bolsillos (generalmente el de atrás en el pantalón). Incluso algunos pueden estar en edad de votar, de observar la política. Y perdón si me meto pero esto me suelen preguntar mis amigos y amigas. Esta es mi respuesta.
El celular es una ventana enorme al mundo. Por esa ventana entran noticias, videos, consejos, opiniones, bromas, imágenes y mensajes de todo tipo. Muchas cosas pueden enseñarnos, acercarnos a quienes queremos y ayudarnos a resolver problemas. Pero también pueden confundirnos, asustarnos o hacernos creer algo que no es verdad.
Por eso, más que prohibir o retar, quiero dejarles algunas recomendaciones con cariño. No son reglas para desconfiar de todo, sino consejos para mirar mejor, pensar un poco más y cuidar la propia libertad. Porque una persona libre no es la que cree lo primero que ve, sino la que aprende a preguntar, comparar y decidir con calma.
1. No todo lo que aparece en pantalla es verdad
A veces un video parece convincente porque tiene música emocionante, muchas palabras difíciles o una persona hablando con seguridad. Pero hablar fuerte o parecer seguro no significa tener razón. Antes de creer o compartir algo, conviene preguntarse: ¿quién lo dice?, ¿de dónde salió?, ¿hay otras fuentes confiables que digan lo mismo?
2. Desconfiar de lo que busca provocar enojo o miedo
Muchas publicaciones están hechas para que reaccionemos rápido: para que nos enojemos, tengamos miedo o compartamos sin pensar. Si algo nos altera demasiado, lo mejor es hacer una pausa. Respirar, dejar el celular unos minutos y volver a mirar con la cabeza más tranquila suele ser una gran decisión.
3. Comparar antes de compartir
Compartir información es una responsabilidad. Si reenviamos una noticia falsa, aunque lo hagamos sin mala intención, ayudamos a que la mentira viaje más lejos. Por eso, antes de mandar algo a un grupo o publicarlo, busquen si aparece en medios reconocidos, en páginas oficiales o en varias fuentes serias. Si no están seguros, es mejor no compartir.
4. Recordar que las imágenes también pueden engañar
Una foto puede estar recortada, sacada de contexto o haber sido creada o modificada con tecnología. Un video también puede mostrar solo una parte de una historia. Cuando vean una imagen impactante, no se queden solo con lo que muestra: pregunten cuándo fue tomada, dónde, quién la publicó y qué falta saber.
5. Hablar con alguien de confianza
Cuando algo les genere dudas, no se lo guarden. Pregunten. Conversen con sus padres, abuelos, docentes o con una persona que pueda ayudarlos a mirar el tema con más calma. Nadie nace sabiendo distinguir todo en internet; se aprende con práctica, con diálogo y también equivocándose.
6. Cuidar el corazón, no solo la información
No todo lo que se ve en el celular hace bien. A veces las redes muestran vidas perfectas, cuerpos perfectos, viajes perfectos y éxitos inmediatos. Pero la vida real tiene días buenos y días difíciles. No comparen su valor con una pantalla. Ustedes valen por lo que son, por cómo tratan a los demás y por lo que construyen día a día.
7. Usar la tecnología, sin dejar que la tecnología los use
El celular puede ser una herramienta maravillosa para aprender, crear, comunicarse y divertirse. Pero conviene ponerle límites: momentos sin pantalla, comidas con conversación, descanso sin notificaciones y tiempo para jugar, leer, caminar o mirar a los ojos a quienes tenemos cerca.
No es cuestión de desconfiar del mundo, sino que aprendan a mirarlo con atención. Preguntar no es faltar el respeto. Dudar no es ser negativo. Pensar antes de creer es una forma de cuidarse.
Ojalá usen el celular para crecer, aprender y acercarse a los demás, pero que nunca pierdan la capacidad de pensar por ustedes mismos. Esa es una de las mejores herencias que un padre o un abuelo puede desear para quienes ama.
Perdón otra vez