• A que llamamos "progreso"- Por Francisco Ramos

Fecha de Publicación: 28-06-2026

Por Francisco Ramos-FSN-CABA

Se entiende que todo progreso, sea individual o social, es positivo, o sea una mejora del estado anterior de las cosas. Pero, qué se entiende por estar mejor que antes?

El concepto general de progreso está, mayormente asociado a lo individual y no a lo colectivo, por eso es importante entender que para el sistema tiene un significado especial la  interrelación del "progreso individual".

Esa idea normalizada tiene un origen y transfondo en la hegemonía del pensamiento y el discurso dominante, en esta guerra cognitiva en la que estamos inmersos.

Cómo bien dicen, "el que nomina, domina" y ese dominio del lenguaje es consecuencia de la remanida batalla cultural que para las clases dominantes no es un tema menor, desde el mitrismo a la presente ciber esclavitud.

Volviendo al concepto moderno del progreso, hemos entregado ese significado exclusivamente a su parte económica material, por lo tanto sólo es progreso o progresista, obtener un ingreso $$$ más alto, una casa más grande, más cómoda, un coche más nuevo o el vestuario de marca, sin caer en la exageración de modelos suntuosos de exposición de una riqueza obscena, cuestión frecuente en políticos nuevos ricos que se marean con el choreo fácil.

En las clases explotadas, ese progreso material es el que se obtiene, renunciando al descanso, al tiempo libre con la familia o el disfrute del entretenimiento con amigos. Antes, la idea era meter más horas extras en el mismo laburo, ahora, poder tener varios trabajos pero con una gran diferencia, sólo para afrontar deudas con prestamistas y negocios del barrio en artículos de consumo básico.

El progreso en el sistema capitalista del éxito individual, es por lo tanto, tener más, no, estar bien.

Cuál sería la lógica impuesta de tener más cosas para ser feliz? Solo le brindamos "felicidad" al empresario que nos vende esas cosas por las que debemos trabajar más horas, renunciando al tiempo necesario para disfrutarlas... Ahora, esas cosas materiales, encima se han reducido apenas a la necesidad básica de alimentarnos, pagar las cuentas y vestirnos. Ya ni se piensa en una salida cultural, festejos especiales o vacaciones...

Y además, ese progreso material sólo va relacionado con nuestro esfuerzo individual para conseguirlo, es el discurso de la meritocracia personal, como culto al individualismo extremo, sin importar el marco político social del Estado y gobierno de turno, porque supuestamente lo político es "ajeno" a la vida social, apotegma ideológico del enemigo para alejar a la plebe de nuestra responsabilidad política como ciudadano de la República, res (cosa) - pública.

Sera cuestión entonces de construir todo lo opuesto que el sistema dominante nos impone día a dia de muchas maneras, de las cuales la mas efectiva es transformar su conveniencia de clase en sentido común general. La consigna es más que clara, si nuestra división (del llamado campo popular) es un arma clave del enemigo, pues hagamos lo contrario, tratemos de romper esa construcción capitalista del falso progreso individual y material para transformarlo en otro "progreso colectivo para la vida" que tenga que ver con una concepción del buen vivir y de las necesidades afectivas que hacen a la verdadera felicidad comunitaria de los pueblos.

Juntémonos desde abajo para rediscutir nuestras necesidades y sueños, y que los gobiernos, jueces, funcionarios, concejales y diputados, obedezcan a nuestros intereses como pueblo. Ninguna persona con el cargo que sea tiene derecho a proponer, votar y/o aplicar una medida contraria y lesiva que afecte a la comunidad territorial que fuera, y debe ser desplazada de su cargo en forma inmediata ante la denuncia correspondiente de las organizaciones de la sociedad civil agredida. Esa será otra forma de progreso social imprescindible para controlar a nuestros representantes, desde el nivel barrial urbano y el rural en los pueblos más pequeños, hasta la gestión provincial y nacional. Los bienes naturales no son recursos y no son privados, mucho menos extranjeros, SON de los pueblos, igual que los cargos públicos pagados desde el Estado.

Ese debe ser nuestro progreso popular, no sólo material, sino de tiempo, no tan individual sino colectivo comunitario, no sólo delegativo sino comprometido y participativo, no sólo empresarial sino ecológico, no sólo Humanista sino Biocéntrico, hacia el máximo objetivo estratégico que es la felicidad de los pueblos en armonía con la naturaleza y el planeta, nuestra única y maravillosa casa común.