• Cómo podría “Palantir” manipular las elecciones. Compilación de Koly Bader-

Fecha de Publicación: 07-06-2026

Compilación de Koly Bader- FSN-Tucumán

La inteligencia artificial puede aportar beneficios importantes a la vida pública, pero también abre nuevas vías de manipulación en contextos electorales. Su capacidad para producir contenidos persuasivos a gran escala, analizar datos de comportamiento y automatizar interacciones permite influir en votantes de maneras más rápidas, precisas y difíciles de detectar que en campañas tradicionales. El riesgo no está solamente en la tecnología en sí, sino en cómo actores políticos, grupos de presión o redes desinformativas podrían usarla para distorsionar el debate democrático.

Una de las formas más visibles de manipulación es la creación masiva de desinformación. Modelos generativos pueden redactar mensajes falsos, artículos, publicaciones en redes o cadenas de mensajería con apariencia creíble y adaptadas a distintos públicos. Esto facilita difundir rumores sobre candidatos, inventar escándalos, exagerar errores o sembrar dudas sobre la integridad del proceso electoral. A diferencia de la propaganda manual, la IA permite producir miles de variantes del mismo mensaje para probar cuál genera más reacción emocional y más difusión.

Otra amenaza importante son los contenidos sintéticos, como audios o videos manipulados que imitan la voz o el rostro de una figura pública. Un material falso difundido en el momento oportuno podría mostrar a un candidato diciendo algo que nunca dijo, aparentando aceptar un soborno o insultando a un grupo social. Aunque luego se desmienta, el daño puede quedar instalado porque muchas personas ven primero el contenido engañoso y no la corrección posterior. En períodos de alta polarización, esa ventaja temporal puede influir en la percepción pública y en la decisión de voto.

La IA también puede potenciar la microsegmentación política. A partir del análisis de datos de navegación, intereses, ubicación o historial de consumo, es posible clasificar a los votantes según sus miedos, prioridades o indecisiones. Luego se les pueden enviar mensajes diseñados específicamente para tocar puntos sensibles: inseguridad, economía, migración, corrupción o desconfianza institucional. Esta personalización extrema dificulta el control público del discurso político, porque distintos grupos reciben versiones diferentes e incluso contradictorias de una misma campaña.

Además, la IA facilita la operación de bots (programas informáticos automatizados diseñados para realizar tareas repetitivas o simular el comportamiento humano en internet). Pueden ser creadas por cientos en minutos. Estas redes pueden instalar temas, acosar periodistas, amplificar tendencias y fabricar una sensación artificial de consenso o rechazo. Cuando un votante percibe que “todo el mundo” apoya cierta idea, puede sentirse empujado a aceptarla o a callar su desacuerdo. Así, la manipulación no solo afecta la información disponible, sino también el clima social en el que esa información circula.