• ¿Cuánto tiempo llevó superar la crisis del 2001? Por Armando Benítez

    ¿Cuánto tiempo llevará salir de la actual situación, si en el 2027 hubiera un cambio de gobierno con una política nacional y popular?

Fecha de Publicación: 24-05-2026

Por Armando Benitez-FSN-Chaco

Hay jóvenes trabajadores que sólo tenían 5 años cuando ocurrió la tragedia del año 2001 en la Argentina, otros cinco años insumió salir de lo que fue esa crisis. Se puede decir que vivieron parte de su niñez y adolescencia en tiempos bastantes buenos para la clase trabajadora.

A partir del 2016 ya empezó otro panorama que se agudizó desde el 2024 con el gobierno de Milei. ¿Cuánto tiempo llevará salir de la actual situación, si en el 2027 hubiera un cambio de gobierno con una política nacional y popular?

En el año 2003 cuando asumió Néstor Kirchner, su presidencia tuvo políticas muy acertadas y en un contexto internacional de aumento de los precios internacionales, “viento de cola” lo llamaron los analistas, que fue muy bien aprovechado y permitió elevar el poder adquisitivo de la población.

Para el 2027, de seguir el ritmo de endeudamiento que tiene el actual gobierno, la recuperación del país insumirá mucho más que dos o tres  mandatos presidenciales, o sea 12 años fáciles y eso siempre y cuando el personaje nefasto que nos desgobierna no sea reelecto.

Porque no es sólo el endeudamiento, es el cambio estructural de la economía, la entrega del patrimonio natural e industrial serán determinantes para recomponer una economía que no genere tanta desigualdad como la que se está viviendo ahora.

Hasta aquí hablamos de las condiciones objetivas, que tienen sus leyes propias, pero también el elemento subjetivo es fundamental en la historia de los pueblos y las naciones.

El ejemplo más claro es lo que está ocurriendo en Bolivia, un gobierno cipayo trata de entregar la soberanía al imperio de EEUU, pero el pueblo se ha levantado asumiendo su poder soberano y enarbolando la Constitución boliviana que estableció un estado plurinacional.

Los mineros y los campesinos se oponen a la entrega de su partimonio natural y se oponen a los ajustes que le reclama el FMI al gobierno títere.

Podrigo Paz asumió apenas hace 6 meses y ya el pueblo rebelado exige su denuncia, la insurrección podrá ser dominada a sangre y fuego, pero hay naciones originarias muy sufridas y heroicas que nos recuerdan a las guerras de las Republiquetas del Alto Perú.

La cabeza del Comandante Manuel Ascencio Padilla fue puesta en una pica por el genocida ejército español, pero la bandera de Padilla fue recogida y enarbolada por sus huestes con su valerosa compañera Juana Azurduy a la cabeza. Ese es el factor subjetivo, un pueblo que no se rinde nunca.

De ese factor es del que debemos hablar porque será el que mas temprano que tarde reconfigurará la historia de nuestra Patria.

Los ciudadanos y ciudadanas, son hombres, mujeres y disidencias que habiendo vivido cuando niños la crisis del 2001, son receptores de la historia, que en la medida que la van conociendo, pueden  encuadrar sus sufrimientos y necesidades, sus incertidumbres, en el contexto histórico.

Son personas que quieren y  necesitan tener un futuro cierto, para lo cual están dispuestos a estudiar, a trabajar, incluso a hacer sacrificios, pero deben tener de los gobiernos políticas públicas a favor del pueblo de la Nación.

El sistema capitalista ha degradado de tal manera a la democracia, a la política, que para el hombre común son la causa de sus males, “los políticos, los sindicalistas, los piqueteros” no creen en ninguna representación.

Tienen razón, pero la transformación del sistema de representación no se producirá si los ciudadanos no se involucran, la democracia será participativa si tiene protagonistas nuevos, los jueces podrán ser electos por el pueblo si los ciudadanos lo plantean como objetivo. La salud y la educación serán prioridades obligatorias si son consagradas por la mayoría y así con cada una de las actividades que deberían desarrollar los estados.

El conocimiento de la historia reciente es accesible, el gran adelanto tecnológico lo hace posible inclusive desde un teléfono celular, y por suerte los libros todavía siguen existiendo y muchos sobrevivientes de esa crisis y de los malos gobiernos que nos volvieron a atar al FMI.

Las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras, no pueden esperar simplemente que el tiempo pase, están obligadas a actuar en pos de cambios urgentes, porque el actual modelo que se está imponiendo en nuestro país ataca a la Humanidad misma.

 Nadie podrá salvarse yéndose a otro país donde “sacrificarse unos años trabajando de bachero o limpiando baños valga la pena”, el desarraigo siempre es triste y separarse de la familia es un sacrificio mayor, que no hace feliz a nadie. No es lo mismo ver a la madre, que sentirla a flor de piel, no es lo mismo crecer con abuelo y abuela que sin ellos.

Hoy hay muchos jubilados luchando, todos y todas deberíamos encolumnarnos detrás de ellos, en su mayoría son abuelas y abuelos. La felicidad, el bienestar son hoy banderas de sueños, como los que tuvieron los 30.000.