• Apuntes Internacionales. Por Francisco Ramos

Fecha de Publicación: 26-04-2026

Por Francisco Ramos -FSN-CABA

En el marco mundial de la actual multipolaridad de diferentes bloques de poder comercial/armamentista, constituidos de hecho, a nivel global durante este primer cuarto de siglo, el otrora Gendarme del difunto mundo unipolar, vive la encerrona de su propia e inevitable caída como Imperio (todavía) ex hegemónico.

La imposibilidad de seguir sosteniendo su apoyo bélico encubierto en la guerra contra Rusia, frente a las derrotadas fuerzas neonazis ucranianas, y el nuevo escenario presionado por el Estado genocida de Israel contra la República islámica de Irán, comprometiendo a Trump en la asquerosa cruzada sionista de Nethanyahu, pone a los EEUU en una situación internacional sumamente complicada y fundamentalmente dificil en su frente interno, de un avanzado  desprestigio del gobierno republicano que encabeza.

Cómo si fuera poco, el 3 de enero de 2026, las Fuerzas Armadas yanquis entraron a sangre y fuego en territorio venezolano y tras una rápida operación, secuestraron a su Presidente Nicolás Maduro y su compañera, el primer combatiente Cilia Flores, quedando prisioneros del Imperio hasta el presente. Sin duda alguna, este hecho de invasión directa a un país soberano de Nuestra América es el broche de oro de una política injerencista que se ha dado en llamar la doctrina Donroe, que actualiza y profundiza aquella de Monroe, pero en este siglo XXI, rompiendo absolutamente todas las reglas de las normas juridicas internacionales consensuadas hasta el momento. A este Imperio, que lucha por no decaer en los planos externo e interno, no le sirve el contrato social democrático de respeto mutuo entre las Naciones ni la democracia aún "formal" hacia dentro de su propia nación, ni de aquellos países de gobiernos títeres (como el nuestro) que responden a sus intereses.

El neoliberalismo extremo ultrafinanciero no es compatible con los más básicos formatos democráticos, ya que la expoliación que despliegan va de la mano de una represión ascendente, con plena participación de las fuerzas de seguridad internas contra la propia población saqueada que sale a protestar.

Con este panorama, en estos días las fuerzas progresistas se dieron cita en Barcelona para organizar una agenda que haga frente, de alguna forma al Imperio en decadencia, para establecer relaciones más justas a nivel global.

Se trata de la IV Reunión en Defensa de la Democracia, conocida como la Cumbre Progresista de Barcelona en la que participaron unos 15 jefes de gobierno y otros partidos opositores, recibidos por el anfitrión, el jefe del gobierno español Pedro Sánchez. Allí expusieron y debatieron líderes latinoamericanos como Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum, Lula Da Silva, Yamandu Orsi, el gobernador de Bs.As. Axel Kicillof y una representación del PJ Nacional.

En medio de una situación preocupante, la Internacional Progresista impulsa acuerdos y consensos para realizar redes efectivas de cooperación que gambeteen las sanciones comerciales del Imperio y las consecuencias de las guerras promovidas por el eje anglo sionista. Sin embargo, las posturas progresistas históricamente no han ofrecido a los pueblos una clara alternativa opuesta a la mera administración de las sobras del banquete de los poderosos, que no discute la riqueza ni propone romper las estructuras de poder imperialista que exprimen pueblos y naciones oprimidas que luchan por la Soberanía en contra de sus propios gobiernos cipayos y entreguistas.

Está pendiente entonces, lograr la unidad y coordinación de las fuerzas soberanistas y revolucionarias en cada nación americana y a nivel continental e internacional para confrontar al enemigo y no caer en nuevas frustraciones.

La próxima convocatoria en Moscú a fin de mes, de Sovintern, un camino al Nuevo Socialismo del Siglo XXI, que busca aglutinar a los partidos comunistas, socialistas y progresistas de todo el mundo en la construcción de una alternativa política, puede ser un buen intento en este sentido.