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La paz de Pullaro
No alcanza para cambiar esta realidad los gendarmes en las villas atropellando derechos de las pibas y los pibes pobres, si no se les ofrece el acceso a escuelas, a deportes, al arte.
Fecha de Publicación: 15-03-2026
Por Marta Suarez-FSN-Rosario
Pullaro dice que la violencia ya termina, dice que los protocolos fueron un éxito, y que gendarmería en los barrios impusieron orden y que la cárcel que llaman infierno es una buena amenaza… Pero… las balaceras se escuchan en los márgenes de la ciudad, en los barrios donde la pobreza se ve, se palpa. Y aparecen noticias, como la del pequeño de 3 años que jugaba en la vereda y las balas lo alcanzaron, y la noticia fue desapareciendo entre el clima y el deporte. Y esta otra, del pequeño Gian de un año y medio, que estaba en brazos de su papá que lo acunaba y las balas contra el frente de la casa perforaron la puerta y una alcanzó su cuerpito.
Por tercera vez en cuatro días, una escuela fue utilizada para colgar una bandera con amenazas mafiosas en Rosario. Suspendieron las clases en la escuela que hace 3 años balaceron el frente. Las amenazas no apuntan contra la institución sino hacia presuntos miembros de organizaciones narcocriminales de Rosario. Dice el parte. Una de las Escuelas emblemática de Barrio Ludueña, al noroeste y se llama padre Montaldo, cura dedicado al trabajo social y de los derechos de la infancia.
No alcanza para cambiar esta realidad los gendarmes en las villas atropellando derechos de las pibas y los pibes pobres, si no se les ofrece el acceso a escuelas, a deportes, al arte. Si no se les garantiza comer todos los días en su casa y a conseguir laburo aunque la dirección sea en la Villa. No alcanzan los infiernos prometidos, porque no es con más represión que se comienza a dar solución. Si no se busca en los bancos el lavado. Si los allanamientos no alcanzan las torres lujosas y los barrios cerrados, no habrá posibilidad de volver a ocupar la vereda para charlar con el vecino y mirar a los chiquis jugar.
Siguiendo en lo local el concejal Lifschitz presentó en 2024 un proyecto de ordenanza para prohibir a los trapitos, a los cuidacoches. No prosperó la iniciativa en el Concejo y entonces el tipito concejal instaló en columnas del centro rosarino un cartel con un 911 grandote y la leyenda que no es legal el laburo de los trapitos, que los denuncien… En serio que el otrora socialista concejal, para impulsar su proyecto intenta que nos convirtamos en botones, ¿en buchones? Tal vez el estado debería intervenir en la raíz del problema. Pero como hacen los que ven a la sociedad desde arriba de sus hombros… sacan a los pobres de la vista, porque afean el paisaje… Y si no los vemos no existen. No existe la familia que vive de eso y en esa calle.
Lo demás, que nunca es lo de menos, sigue su curso en este país donde la inflación baja, pero aumentó la luz, el gas, los alquileres, las expensas, los alimentos, los medicamentos, las prepagas y sigue la lista… Pero dicen que no lo vemos...
El conflicto en FATE y en otras fábricas que cierran o no pagan siguen. Los docentes empezaron las clases tarde, y dijeron que el plan de lucha seguirá.
Las personas jubiladas son esperadas cada miércoles en Congreso con vallas, con gases y palos, pero no faltan. Están siempre con la dignidad como estandarte. Sin ponerse colorado Milei admitió que sabía que casi mil trabajadores de FATE perderían sus trabajos por las políticas aplicadas… Esto dice la noticia y aquí hacemos un comentario extra… porqué debería darle vergüenza? Es el plan, es lo que vinieron a hacer. El, como quienes lo acompañan (propios y ajenos) vinieron a esto. No destruyen el Estado, hacen el Estado que les quede bien a quienes dominan. Hay un dicho en México que dice...”no le pido pan al hambre ni chocolate a la muerte..” No le pidan que tenga vergüenza...
Antes de irnos pedimos por las personas presas por defender derechos, ideas, territorios y el agua nuestra de cada día.