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¿Qué nos hace falta como pueblo?
Fecha de Publicación: 08-03-2026
Por Armando Benitez-FSN-Chaco
Muchos no entendemos que nos falta para producir masivas y potentes protestas pacíficas para frenar la catarata de medidas que día a día empobrecen nuestras vidas.
¿Será que falta un lider conductor?
¿Una propuesta política que trasmita esperanzas de concreción?
¿Una organización que muestre que vale a pena aportar sacrificio personal?
¿Cómo hacer para superar la resignación que hoy parece dominar a las mayorías?
Pensemos en voz alta:
Hoy la clase trabajadora está constituida por una gran gama de estados y situaciones, de tal manera que algunos nos se consideran trabajadores ni siquiera asalariados, han asumido las nuevas categorias de autónomos, monotrobutistas, profesionales independientes, empleados etc.
Lo primero que podemos distinguir es que hay trabajadores que tienen empleo y otros que no, son desocupados.
Dentro de los que tienen trabajo hay quienes lo hacen en blanco y quienes lo hacen en negro y entre ellos la combinación, una parte en blanco y otra en negro.
Por lo general los monotributistas y autónomos, figuran como que facturan servicios u obras, pero en realidad es un disfraz de una relación de dependencia.
Los trabajadores de plataformas son todos en negro, informales dicen en las estadísticas.
A pesar de que los trabajadores registrados que se rigen por convenios de trabajo serían los que más estabilidad tendrían, las patronales fueron obligando a los sindicatos a flexibilizar algunas claúsulas de los convenios.
Uno de los casos que hoy está en los noticieros es el de FATE. Los trabajadores del neumático eran de los pocos que percibian un plus por participación en las ganancias. Este plus está establecido en el Art. 14 bis de la CN. Este caso demuestra con claridad como las políticas de un gobierno inciden en forma directa en la vida de las personas.
Con el aumento de la desocupación los salarios bajan, esa es un regla del sistema capitalista. Las políticas actuales están agudizando el despoblamiento del campo, hay menos trabajo por la tecnificación y aumenta la desocupación en las grandes ciudades por el cierre de fuentes de trabajo ante la apertura indiscriminada de las importaciones.
Asi es como hoy es casi una regla que en una pareja deban trabajar los dos y más si se tienen hijos. “De a dos se pelea un poco más” dicen algunos.
Antes con el trabajo de un miembro de la pareja se mantenía una familia, hoy eso solo es posible para los que perciben altos sueldos.
El trabajo de una pareja acarrea otros pesares, otros sacrificios, por lo general en el cuidado de los hijos y en la disponibilidad de tiempo libre para el disfrute en familia.
El sistema ha diseñado de tal manera los tiempos de la vida que poco queda para la solidaridad o inclusive para las relaciones entre la familia grande, abuelos, abuelas, tios , tias , primos, primas y hasta ahí los ingresos familiares se convierten en un condicionante.
Al no relacionarse periódicamente, la confianza se debilita, y con ella la solidaridad y hasta los afectos.Es lo que llaman la ruptura del tejido social.
¿Entonces no hay tiempo para luchar? ¿O habrá que hacer un sacrificio más?
Está claro que a la mayoría no les alcanzan ni los dos sueldos de la pareja sumados para costear la canasta familiar, entonces el sacrificio debería ser en esa dirección.
También hay otros gastos que nos afectan a todos: el precio de la nafta, la luz, el gas, el transporte, los precios de la canasta básica, todos afectan la vida digna.
Por trabajo digno, por salarios dignos que cubran la canasta básica son temas por los que deberíamos participar en lo social, sindical, en lo político y hasta en lo religioso.
El que no participa delega la decisión y hasta ahora una de las cosas que han salido mal fue la delegación, a la mayoría sus representaciones políticas, sindicales y sociales les ha fallado y así estamos.
Con la participación activa, utilizando las redes para mejorar la comunicación, recuperaremos la confianza, en nosotros mismos y en nuestros semejantes.
La necesidad nos apremia, el tiempo de sólo aguantar nos consume la vida.