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El canadiense Carney y su engañosa propuesta del Tercer Bloque
Fecha de Publicación: 25-01-2026
Por Lido Egisto Iacomini -Colaboración
El discurso en Davos del primer ministro canadiense Mark Carney ha tenido una honda y extendida repercusión. Y seguramente el vuelco descarnado de sus opiniones en dicho foro son para la historia. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y es conveniente analizar sus opiniones empezando por reconocer lo más valioso.
Con valentía enfrenta rotundamente a Trump y a la política norteamericana de los republicanos, aunque nunca los nombra. Carney define el momento actual como de quiebre del viejo orden, con todos sus valores y reglas no sólo vulneradas sino definitivamente obsoletas. No habrá recomposición de lo mismo y habrá que ir hacia lo nuevo. Cómo buen globalistas, aunque en retirada, rescata algunos principios de la Carta fundacional de las Naciones Unidas. Claro, Trump reviviendo la teoría hitleriana del "espacio vital", quiere anexarse a Groenlandia, Venezuela, el Canal de Panamá pero también Canadá.
Dice que hasta ahora todos hemos sido cómplices de la mentira, es decir cultores de la hipocresía y que para construir un nuevo orden internacional más justo nuestra principal arma debe ser la verdad.
Sin embargo, Carney, por acción u omisión, no dice toda la verdad. Define a Canadá como potencia "media", sin aclarar nada de esa conceptualización ni revelar de quienes se trata en su opinión. Podríamos suponer que en ella entrarían Brasil, Japón, Italia, México o Australia aunque también es posible Francia y Alemania. Lo cierto es que a las "potencias medias” les otorga el papel principal para alternativizar a "las grandes potencias" que hoy disputan la hegemonía del mundo, y que en el fondo no se diferencian en nada.
Es decir que en el fondo es lo mismo EEUU que China o Rusia. Carney viene de salir de su duro enfrentamiento con China y acaba de firmar con estos un acuerdo estratégico.
Definido por Telma Luzzani como "demócratas globalistas antiTrump" y venido de las huestes de Goldman Sachs, recurre como lo hacen habitualmente los demócratas norteamericanos, a un discurso progre mientras gobierna la derecha norteamericana, pero son tan o más guerreristas que éstos cuando llegan al gobierno. Biden ú Obama dan fé de ello.
Carney, defensor de la guerra antirrusa de Ucrania, es un reflejo de la profundidad de la crisis Occidental. Pero induce a la confusión cuando convoca a las "potencias medias" a fomentar un tercer "bloque" ya que ésto presupone la existencia de dos bloques, encabezados por EEUU y China, igual de malos. No hay dos bloques. Hay un capitalimperialismo Unipolar, que se hunde, y una Multipolaridad en ascenso. Dónde se encuentran los BRICS, que es donde debiéramos estar. Para impedirlo Donald Trump sostiene a Milei.