• La naturaleza no perdona

Fecha de Publicación: 28-12-2025

Por Armando Benítez-FSN-Chaco

Resistencia, la capital del Chaco amaneció este 25 de Diciembre con una lluvia torrencial, agua que vino a sumarse a las caidas los días anteriores. La característica es que cae mucha agua en poco tiempo, la tierra ya no absorve más y el escurrimiento se hace muy lento. Consecuencia: se inundan las viviendas y los edificios de todo tipo.

Se inunda la periferia pobre y el centro rico, el ranchito al borde de la laguna, pero tambien la Casa de Gobierno. Si, ¡se inundó el subsuelo de la Casa de Gobierno! y dicen que explotó uno de los transformadores, por lo que quedó sin luz y hasta sin agua, salvo la que inundaba el edificio.

Resistencia es una ciudad que se levantó en el valle de inundación del río Negro, un río que desemboca en el Paraná y que antes inundaba la ciudad periódicamente, ahora está regulado por dos diques uno, aguas arriba para que el producto de las lluvias y el aporte de sus afluentes no lo haga desbodar y otro casí en su salida para que no ingrese el agua del Parana en sus crecidas.

Además la ciudad tiene un anillo de defensa, un terraplen que resguarda la ciudad de las aguas que ingresan, por fuera del cauce del río Negro, que provienen del Paraná.

Por lo tanto cuando llueven muchos milímetros en pocas horas las bombas deben trabajar para sacar las aguas que se acumulan en las lagunas que quedaron dentro del recinto. Tambien debe funcionar una gran estación de bombas,  que está ubicada en el final de un canal de desague llamado “de la Soberanía Nacional” todos los conductos pluviales que recogen las aguas de la ciudad no pueden desagotar por el nivel del canal, “de bote a bote”.  

Varias generaciones de habitantes de la ciudad se empecinaron en asentarse en un territorio que es como una palangana, rellenaron lagunas inmensas, cruzaron avenidas, trazaron barrios, hasta se levantaron grandes edificios, la propia Casa de Gobierno, en lo que había sido un meandro del río.

Ricos y pobres se asentaron en los borde fiscales del río, los que tenían dinero levantaban los niveles de sus grandes viviendas, los otros al ras del piso. El agua es implacable, no hace distingos, recupera su territorio, se vá a las pocas horas, pero muchos pierden mucho, aunque ese mucho sea una heladera, colchones, muebles baratos de madera aglomerada, etc.

Ese estado que debe proteger a su población hoy está siendo demolido  por las políticas que no implican ninguna planificación, ni para defensas, ni nuevos barrios de viviendas, ni para ensanchar desagues, ni aumentar la red cloacal, lo que se llama la obra pública.

En Resistencia, la capital del Chaco hace décadas que un asalariado común, empleado público o un albañil trabajador en negro no tiene acceso a viviendas, ni tiene la posibilidad de comprar un terrenito en loteos privados, su pobreza es un límite infranqueable.

¿Qué les queda entonces? Comprar una “mejorita” que puede consistir en un pequeño lote de 10 por 20 mts con cuatro palos clavados  con un plástico negro como techo.

Esa mejora donde el asalariado va a construir una pieza de material y un baño, “para empezar”, puede estar en tierras públicas, por lo general muy bajas, al borde de lagunas o cavas o en un asentamiento en un terreno expropiado, tambien con niveles inundables…

Si uno goglea, sale más barato comprar una casa en Córdoba que en Resistencia, un solo propietario de inmuebles hizo una fiesta para festejar su propiedad numero 1500. El Chaco es parte de la Argentina que sueñan los terratenientes.

El aumento de lluvias o de sus características tampoco es casual, el Chaco es una provincia donde el desmonte visto desde un satélite asusta, pero en la superficie no se nota tanto, aunque es notorio que donde antes había un monte ahora hay soja.

El actual gobierno se ufana de que el Chaco exporte carbón de leña, que por lo general no es producto de podas planificadas o de plantaciones forestales, sino de deforestaciones ilegales. El desmonte es un gran negocio que frecuentemente coloca en la estructura de gobierno (sea quien sea) el funcionario que otorga los permisos de desmonte y el que controla las infracciones.

El extractivismo no existe sólo en las minas, o en las perforaciones petrolíferas, en el Chaco existe con el suelo, exprimido con fertilizantes y agrotóxicos que contaminan todo, napas subterranéas, lagunas, ríos y todo llega al Paraná.

El extractivismo viene al Chaco a terminar la tarea de la  Forestal , la misma que cuando cerraron las fábricas de tanino convirtieron a los pueblos en fantasmas, luego de arrasar los montes del norte santafeciono y gran parte del Chaco.

¿Cómo hacer para que las jóvenes generaciones entiendan que estas políticas las dejan sin futuro? ¿Cómo convencer que la unión del pueblo puede revertir esta situación?

Con seguridad no habrá ninguna respuesta individual, la solución es colectiva. Ya lo ha demostrado la historia de nuestro pueblo, es cuestión de aprehenderla con memoria, con sabiduría.

¡Por que tengamos un Año Nuevo próspero en luchas para preservar nuestra dignidad como pueblo!