• La caja de herramientas del sistema

Fecha de Publicación: 09-11-2025

Por Koly Bader-FSN-Tucumán

A lo largo de los siglos los imperios han usado sólo la fuerza para dominar a los pueblos que fueron colonizados. En general los poderosos del norte a los pueblos del sur sobre todo en África y América Latina.

Sin embargo, aun permaneciendo las ambiciones de dominación de los imperios, los métodos han ido cambiando y combinándose con otros recursos más eficientes según las épocas y el desarrollo civilizatorio.

Así, los españoles llegaron a estas costas hace más de 500 años con dos recursos invaluables: la espada y la cruz. El argumento, claro, fue traer la “civilización” a estas latitudes como si aquí no hubiera habido ninguna.

Así comenzó la “colonización” de la que aún hoy somos víctimas, aunque, claro, y como decimos, con más variados métodos de sometimiento y control social.

Los españoles retrocedieron ante los ingleses y portugueses para, finalmente, nuestra américa, quedar a merced de los norteamericanos que han ampliado significativamente y muy creativamente los métodos de control de lo que consideran su patio trasero.

Sin embargo, esto no a significado el abandono total de los antiguos y, hasta ahora, eficientes métodos, como son la espada y la cruz. La violencia militar permanece como reaseguro siempre detrás, desde hace algunas décadas, de la religión. Hoy ya no se trata de la Iglesia Católica como antaño. Ha sido reemplazada, aunque no tan eficientemente por ahora, por las iglesias pentecostales.

Es dable observar la creciente influencia de esta variante del protestantismo en los pueblos de América Latina llegando a ser una fuerza parlamentaria como en Brasil o en nuestra propia Argentina donde hoy tenemos ya 9 legisladores nacionales que se refieren a esta fe sionista. Sin duda cuentan con la aprobación del poder político de la Libertad Avanza en tanto y en cuanto su proyecto es coincidentemente segregacionista y supremacista.

Pero, los tiempos cambian, aunque los poderes se sostengan, y esto exige de ellos una caja de herramientas mas variada para lograr la eficiencia que hoy requiere el sostenimiento de su poder colonial. Ya hace años que, por ejemplo, la industria del cine norteamericano a logrado penetrar en las conciencias al punto de, literalmente, hacernos creer cosas como que triunfaron en la Segunda Guerra, o que los negros y latinos son todos delincuentes y narcotraficantes. Los yanquis son paladines de la democracia, sus fuerzas armadas intervienen en el mundo entero siempre a favor de la justicia y la libertad y más recientemente paladines de la lucha contra el narcotráfico. Claro, contra el narcotráfico fuera de sus fronteras. Dentro de ellas no existen cárteles de la droga, aunque sea el principal consumidor de estupefacientes con un mercado del 25% del mercado mundial. Y lo que es mas sorprendente, es que es su sistema financiero el que lava el dinero de la droga. Tengamos en cuanta, por ejemplo, que producir un kilogramo de cocaína cuesta 800 dólares, se vende a unos 4000 dólares en origen y a más 50.000 en su mercado de consumo.  Todo ese dinero alimenta las arcas de los bancos norteamericanos, no los mercados de origen que se supone son en América del sur.

Hace ya muchos años, en una entrevista televisiva, un alto funcionario de las Naciones Unidas de paso por mi provincia me afirmaba que el único dinero en efectivo verdaderamente circulante en el mundo de las finanzas provenía de las actividades ilícitas, principalmente tráfico de armas y drogas. Todo el resto son papeles, títulos y deudas, me decía.

De todas formas, siempre con la inestimable ayuda de los socios minoritarios locales, el colonialismo ha avanzado mucho en sus técnicas y métodos de dominación. Y no es nada despreciable la utilización del crimen organizado como desestabilizante a veces y como pretexto otras, pero sobre todo como alimentante del sistema financiero de Wall Street y método de control social en toda América Latina como vemos por ejemplo últimamente en Ecuador. O en el Caribe frente a las costas de Venezuela.

En el sistema financiero en un mundo totalmente financiarizado, el dólar es claramente un arma importante, aunque cada vez menos. En cambio, a la estructura mediática tradicional que ya les era muy útil, se agregó la increíble influencia de las nuevas tecnologías de la comunicación. Y consigno no solo las redes sociales o los sitios de noticias sino hasta los juegos digitales. Si ya Disney tenia lo suyo en el formateo de las conciencias infantiles, ahora los juegos on line han potenciado enormemente su capacidad de lavado de pequeños cerebros, por decirlo de alguna manera.

Todo esto sin afectar en lo mas mínimo el crecimiento exponencial de su poderío militar que, por otra parte, es el que le da de comer a su descalabrada industria. Casi podríamos decir que, su industria militar ahora involucrando también a todo lo que sea las nuevas tecnologías, es la que sostiene al país más endeudado del planeta. Esto es lo que fundamenta su necesidad de crear siempre nuevas guerras y de presionar a todos los países a los que llama sus aliados a comprar armamento Made in USA. Como ejemplo veamos la sicosis que crearon en Europa de la “Amenaza Rusa”. Claro, acompañada del aumento al más del doble de los aportes de los países de la OTAN y a diseñar sistemas europeos de defensa con su tecnología.

En suma, tenemos al dólar, las fuerzas armadas, los pentecostales, los fondos buitres, las nuevas tecnologías, el narcotráfico etc. La espada, la cruz y mucho, mucho más.

Para terminar amigo lector, debo decir que este breve sumario no tiene la intención de agobiarte para que creas que no es posible la resistencia y aún el triunfo sobre el imperio. A lo largo de la historia de la humanidad todos los imperios han caído y siempre por la fuerza de los pueblos. Esto es como los milagros. Cuestan un poco más, pero suceden. Solo que no hay que esperarlos como alguna religión propone. Sino realizarlos.

El sistema tiene una soga que nos asfixia. Pues hay que comprarle una al sistema para ahorcarlo.