• "Abandonad toda esperanza, vosotros los que entráis"

Por Koly Bader-FSN-Tucumán

Esta frase, ubicada en la entrada al infierno en la obra “La Divina Comedia” de Dante Alighieri, significa que aquellos que ingresan a ese lugar deben renunciar a cualquier esperanza de salvación o redención. La frase debió estar al principio de la proclama militar del golpe de 1976, el comienzo del neoliberalismo en la Argentina.

Desde allí y hasta ahora nada de lo que la nueva doctrina económica impulsada por el imperio fue provocando como cambios estructurales de nuestro país ha sido revertido.

De aquel proceso dictatorial 156 leyes y los 261 tratados y acuerdos sancionados por los militares en el poder permanecen increíblemente vigentes. https://www.lasleyesdeladictadura.com.ar/index.php?a=PublicView&name=LeyesPublic

Sin embargo, fue el peronismo menemista el autor de los cambios más profundos de un país que, en 1976, tenia una economía cuyos resortes, en un 60%, estaban en manos del Estado. 66 empresas y organismos de control del Estado fueron privatizadas, concesionadas o liquidadas. https://mepriv.mecon.gob.ar/privatizaciones.htm.

En 50 años la derecha supo concretar los cambios estructurales necesarios para su mayor beneficio. Los interregnos “progresistas”, mayormente, solo aceptaron los hechos consumados con alguna que otra excepción como los casos de YPF que de todas maneras ya no es del Estado, o Aerolíneas Argentinas con enormes costos que hasta ahora se están pagando.

Para completar la tarea de destrucción de nuestra soberanía el Macrismo avanzó un poco más, y hoy los “libertarios” vinieron a terminar la tarea de creación de un verdadero apartheid económico. https://www.flacso.org.ar/publicaciones/la-punta-del-ovillo-de-la-economia-argentina/

El termino apartheid fue acuñado para denominar el régimen sudafricano, un sistema de segregación racial y discriminación institucionalizado en Sudáfrica desde 1948 hasta 1994. Se caracterizó por la separación y la desigualdad entre la minoría blanca y la mayoría negra, negando a esta última derechos fundamentales y oportunidades. Hoy podemos afirmar, por extensión, que el neoliberalismo a ultranza tiene características de apartheid económico y se relaciona estrechamente con la ideología sionista de supremacismo en el mismo sentido. El poder del capital en el neoliberalismo promueve la eliminación de las mayorías en la agenda del Estado y ha ido gradualmente haciendo pie en la política argentina en la misma medida en que el progresismo fue aceptando en los hechos el desmembramiento de la soberanía. De ahí la predica libertaria de eliminación del Estado que expresa, en un territorio determinado, la soberanía del que solía llamarse el soberano.

La transformación de nuestra organización social hacia un régimen de dominio total del capital incluso eliminando fronteras, es lo que sucede cuando acontece la desinstitucionalización a la que asistimos en simultaneo a la desterritorialización exigida por el sistema financiero que, como sabemos, no obedece a bandera alguna. Es la asimilación del proyecto sionista a los países del capitalismo dependiente.

Hasta aquí hemos llegado y se encuentra en curso un proyecto de definitiva conformación de un territorio de hecho colonizado por las nuevas formas de dominación objetivas y subjetivas. De la formación de subjetividad dócil al proyecto colonial hemos hablado extensamente en varias notas anteriores. https://www.futurosoberano.org/noticia.php?noticia=12

¿Qué es pues lo que podría hacer pensar que hay retorno al pasado si nada o casi nada de lo que estructuralmente ya logró la derecha ha sido revertido?

No es pues “vamos a volver” sino para qué. Y menos aún cuando “figuritas repetidas no llenan álbum” como decía una dirigente de base.

Tampoco parecen ser las elecciones un camino. Se argumenta con frecuencia la tan mentada “relación de fuerzas” pero, si con más del 50 % de los votos y mayoría en ambas cámaras no se logra una buena “relación de fuerzas”. ¿Como se logra?

La relación de fuerzas no nos será favorable hasta que no comprendamos que en el capitalismo no hay salida. Y mientras no cuestionemos al sistema no dejaremos de ver crecer la dependencia y el coloniaje.

Es pues la recuperación de soberanía condición indispensable para la decisión sobre nuestro propio destino. El camino para ello es largo, complejo, difícil, crítico. Y, al parecer, nadie lo vislumbra todavía. Pero por largo que el camino sea comienza siempre con un paso. Y ese paso no es hacia atrás.