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Por dignidad, una sola consigna: ¡Echar a Milei ya!
Por Francisco Ramos-FSN-CABA
La grieta de la política, igual que la economía, está partida en formales e informales.
Por arriba, los políticos formales, gobernadores, intendentes, funcionarios, legisladores, diputados y senadores provinciales y nacionales, asesores, concejales, etc.… amarrados al calendario electoral y a la formalidad democrática de las urnas y las roscas, pensando sólo en ganar con los votos como única batalla, admitiendo que Milei debe terminar su mandato, como ya se lo permitieron a Macri.
Por abajo, muy pocos políticos "formales" y toda la informalidad de la lucha encabezada por los jubilados, estatales, los trabajadores de la salud y la cultura, organismos sociales, asambleas de los barrios, los feminismos y todos los sectores empobrecidos por el régimen sionista en el gobierno. Los informales, los de abajo somos los que ponemos las cosas en su lugar, la urna en el carro y no tirando de él como caballo. Los “informales” de la economía no nos caímos del sistema, el sistema nos echó, por eso el pueblo humilde y despojado de todo, menos de Dignidad, ¡debemos echar a Milei y toda su runfla de mafiosos!
El objeto de la democracia somos el sujeto de la misma, si la democracia no sirve para el pueblo hace rato que dejó de serlo, pero aún nos queda la Dignidad, la conciencia convertida en lucha para recuperar lo que es nuestro, el Poder.
El verdadero poder que se origina en el pueblo, se delega en los políticos y los políticos venden al mejor postor, que son los grandes grupos económicos locales y foráneos.
En definitiva, desde la derrota del partido morenista y el proyecto de liberación continental, han pasado Imperios y gobiernos, dictaduras y lacayos, batallas y fusilados, represión y desaparecidos, para mantener ese poder usurpado en pocas manos, con o sin urnas, pero siempre dominados.
Perdimos todo o casi todo, hombres y mujeres de los mejores hijos del pueblo, patriotas, riquezas, oro, plata, un cerro entero se llevaron de Potosí, tierras, vacas, ríos, puertos, destrozaron nuestras industrias, nuestros barcos y empresas públicas para seguir dominados, década tras década, los mismos de siempre, un poder centralizado y una economía monopolizada por unos pocos usurpadores del poder popular. Pero no pudieron robarnos una cosa, aun no pudieron sacarnos la Dignidad, esa que nos impulsa a luchar y resistir, en las peores condiciones, esa conciencia que sale a la calle a gritar verdades, a reclamar lo nuestro, es el caballo delante del carro que tira pa' lante, que es bandera y punta de lanza, que se abre camino en tiempos oscuros, ante la represión y la persecución, que es ejemplo de acción como el pueblo que echó a los ingleses dos veces a principios del 1800, como San Martín y Bolívar, como Machaca y Azurduy, los soldados y oficiales de Malvinas, nuestros 30.000 compañer@s, las Madres y Abuelas de la Plaza.
Quizá sea esa Dignidad nuestra esperanza hecha lucha para terminar con esta pesadilla sin esperar elecciones, sin poner la urna delante del carro, como hacemos los informales que vemos el bosque porque no tenemos la urna en la cabeza, tenemos necesidades, hambre, frío, nos falta vivienda, salud y educación, pero aún tenemos Dignidad, y para aquellos que la han perdido, está muy cerca, sólo hay que salir a la calle a luchar, la Dignidad efectiva es colectiva, ese fueguito individual se hace fogata imparable donde arde la Memoria y la Verdad, para hacer Justicia por fin, de una vez y para siempre!