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Exterminio, fase superior del imperialismo
Por Francisco Ramos-FSN-CABA
Muchos políticos, periodistas y analistas de la geopolítica mundial, hablan y escriben sobre la crisis del capitalismo, su fracaso y destino terminal, el avance de la IA y la robótica en reemplazo de millones de puestos de trabajo y los conflictos por venir por desocupación, hambrunas y grandes migraciones. Casi como si fueran consecuencias erróneas o fallas del sistema de explotación, sin reconocer que la falla es el propio sistema.
Un sistema relativamente nuevo en la historia de la humanidad pero que va mutando y regenerándose al compás de una hiper concentración de riquezas cada vez en menos manos.
Atrás quedaba el esclavismo, cuando se dieron cuenta que no era tan conveniente alimentar a los esclavos, que encima se rebelaban por su libertad.
Más luego los señores feudales vieron caer sus cabezas ante la emergente burguesía comercial francesa.
La revolución industrial británica marcó el inicio de ese capitalismo original productivo, que con la maquina a vapor, el frigorífico y los telares industriales, iniciaban la invasión de sus productos sobre el mundo periférico.
La guerra comercial entre naciones para ganar mercados, a como de lugar, inició la mutación del colonialismo de ocupación en dominio imperialista comercial y financiero. La lucha por la energía (minerales, gas y petróleo) ocasionó guerras de invasión en países dependientes, ricos en recursos naturales y con procesos de liberación, durante el siglo pasado.
La sobre producción del mundo industrializado, sin mayores regulaciones, no sólo explota millones de seres humanos, se dirige firmemente a explotar todo nuestro planeta.
La preponderancia del capital financiero por sobre la producción ha marcado otra transformación del mismo sistema en el presente siglo, aumentando exponencial las ganancias de los grupos de poder internacional, causando burbujas "inmobiliarias" de gran impacto al reventar en esta parte occidental del mundo.
El avance infinito de la tecnología cuántica ha establecido un nuevo exponente hegemónico mundial que empuja aún más la caída del viejo Imperio Yanqui.
China, vencedor de la actual guerra comercial, se está imponiendo también en esa carrera del conocimiento informático y espacial.
Pero el supuesto "fracaso" del sistema es su verdadera esencial destructora que se dirige hacia un reemplazo de la mano de obra por la robotización y de miles de millones de seres humanos que sobramos, ni siquiera les servimos como consumidores porque solo les interesa producir lo que "ellos" consumen. Y cuando decimos "ellos" nos referimos al 1% de la humanidad que controla el poder económico absoluto del planeta. No llegan a 100 millones de personas, los verdaderos dueños de las finanzas, la energía, la producción y los servicios, en el mundo occidental desarrollado.
Ya no precisan esclavos, ni siervos, ni obreros, no nos precisan, y las poblaciones del mundo periférico condenado a la desindustrialización y ocupar nuestro lugar de proveedores de bienes naturales, para ellos "recursos", están demás y molestan, porque son caldo de rebeliones, negros y marrones insurgentes con ínfulas revolucionarias.
El exterminio por goteo, bacteriológico (pandemias), masacres y genocidios, son métodos del plan criminal que tiene como última opción (o no tan última) la guerra nuclear.
La planificación en marcha también se trata de poner sus piezas en los países descartables, como expresiones locales para llevarlo a cabo. Personajes de la calaña de Bolsonaro y Milei, en las dos naciones sudamericanas más importantes, son reflejo concreto de esos planes.
Pero los pueblos resisten, sobreviven, luchan y lucharán por siempre, para desarmar esa estrategia criminal de exterminio planificado por parte de las oligarquías centrales y sus lacayos serviles.